80 naciones exigen la reapertura del estrecho de Ormuz y condenan a Irán y a los hutíes
Una declaración conjunta de 80 naciones pide la apertura inmediata del estrecho de Ormuz y denuncia las agresiones iraníes y hutíes.

Una declaración conjunta en la sede de la ONU
Este jueves, ochenta países firmaron una declaración conjunta en la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, condenando los recientes ataques perpetrados por Irán en el Golfo y por la milicia hutí en la península arábiga y el mar Rojo. Los voceros subrayaron la necesidad urgente de que el estrecho de Ormuz permanezca abierto para el tránsito marítimo internacional.
El texto leído por el ministro de Bahréin
El documento fue presentado por Abdullatif bin Rashid al‑Zayani, ministro de Asuntos Exteriores de Bahréin, quien contó con el apoyo de representantes de los estados del Golfo y de las principales potencias occidentales. Entre los acompañantes se encontraban la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, y el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Johann Wadephul.
Irán responsabilizado por amenazar la seguridad energética
La declaración acusó a Teherán de atacar a países vecinos y de poner en riesgo el comercio internacional y la seguridad energética global. Según el texto, “las acciones de Irán en el estrecho de Ormuz siguen amenazando la seguridad internacional y los derechos y libertades de navegación”. Al‑Zayani reiteró que el paso, vital para el transporte de petróleo, debe mantenerse totalmente abierto.
Los hutíes y el peligro en Bab el‑Mandeb
El comunicado también apuntó contra la milicia hutí, alineada con Irán, por reactivar el conflicto armado en Yemen y por hostigar a Arabia Saudita y a la navegación en el mar Rojo. Los autores calificaron esas acciones como “agresiones temerarias” y advirtieron que el avance del grupo hacia el estrecho de Bab el‑Mandeb elevaría los riesgos para el tráfico marítimo y el intercambio comercial a escala global.
Por qué Ormuz y Bab el‑Mandeb son estratégicos
El estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico, concentra una parte importante del petróleo que circula hacia Europa y Asia. A su vez, Bab el‑Mandeb, situado en la entrada sur del mar Rojo, se ha convertido en un punto crítico después de la crisis en Ormuz, ya que ambos pasos concentran la mayor parte del tránsito naviero mundial. Desde el inicio de la guerra entre EE. UU. e Irán, la navegación en Bab el‑Mandeb ha sufrido restricciones, agravadas por los intentos de Teherán de imponer condiciones a la libre circulación.
Los incidentes contra buques comerciales han llevado a varias navieras a desviar sus rutas, mientras que las negociaciones para lograr un acuerdo estable sobre el paso de Ormuz no han producido resultados concretos. Tanto Irán como los hutíes defienden sus operaciones como medidas defensivas, pero la comunidad internacional insiste en que la libre navegación es un derecho indispensable para la economía global.
Explora más noticias en nuestra sección: Mundo





