Ahorra hasta un 40% comprando marisco antes de Navidad, pero evita errores de congelación para no arruinar la cena
Aprende a comprar y congelar marisco de manera segura para disfrutar de una deliciosa cena navideña sin riesgos para la salud.

La Navidad se acerca y con ella, el despliegue de grandes mesas llenas de delicias. En España, el marisco es el rey absoluto de estas celebraciones, pero su presencia este año viene marcada por una escalada de precios. Para ahorrar, muchos optan por comprar marisco con anticipación y congelarlo, pero la gestión del frío en casa puede ser crucial para evitar intoxicaciones.
La importancia de la inmediatez
El error más común comienza en la puerta de casa. Dejar el marisco en la nevera «un par de días» antes de decidir congelarlo puede ser el primer paso hacia una cena arruinada. La microbiología explica que la calidad final depende directamente del estado inicial, por lo que es fundamental congelar el marisco en cuanto se llega a casa.
Preparación previa: un paso clave
Además de la inmediatez, la preparación previa es fundamental. Lavar bien las piezas y secarlas con papel absorbente es crucial para evitar la proliferación de microorganismos y mantener la textura del marisco. La humedad exterior puede dañar la fibra del animal, arruinando su sabor y textura.
Cada especie tiene su manual
No todo el marisco admite el mismo trato. Los grandes crustáceos deben congelarse siempre cocidos, mientras que los pequeños crustáceos prefieren el crudo. Los bivalvos, como las almejas y los mejillones, tienen un debate técnico sobre si deben abrirse al vapor antes de congelarlos o no.
El momento de la verdad: la descongelación
El proceso de descongelación es otro punto crítico. La norma de oro es innegociable: siempre en la nevera, nunca a temperatura ambiente ni bajo el chorro de agua caliente. El método más seguro es el uso de una rejilla sobre una bandeja para evitar que el marisco esté en contacto con el agua que suelta.
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