El Mercurio en el Pescado: Un Problema Real con Soluciones Fáciles
El mercurio en el pescado es un tema preocupante, pero hay soluciones fáciles para protegerte.

El mercurio en el pescado es un tema cada vez más preocupante, especialmente cuando se habla de especies como el pez espada, el atún rojo, el tiburón y el lucio. Estos pescados contienen niveles peligrosos de metilmercurio, un compuesto tóxico que puede perjudicar el desarrollo cerebral y ser dañino para el sistema nervioso.
¿Cuál es el Problema con el Mercurio en el Pescado?
El mercurio es un metal pesado que se encuentra en pequeñas cantidades en el medio ambiente, pero que puede acumularse en los organismos vivos a través de la cadena alimenticia. En el caso del pescado, el mercurio se convierte en metilmercurio, una forma más tóxica que se almacena en los tejidos del pez.
¿Qué Pescados Debo Evitar?
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda evitar el consumo de cuatro especies de pescado que contienen niveles peligrosos de metilmercurio: el pez espada, el atún rojo, el tiburón y el lucio. Estas especies pueden ser especialmente dañinas para mujeres embarazadas, madres lactantes y niños menores de 10 años.
¿Hay Otras Especies de Pescado que Sean Seguras?
Sí, existen muchas especies de pescado que son seguras para el consumo y que no contienen niveles peligrosos de metilmercurio. Algunas de estas especies incluyen el abadejo, la anchoa, el arenque, el bacalao, la caballa, el calamar, el camarón, el cangrejo, la carpa, el chipirón, la cigala, la coquina, la dorada, el espadín, la gamba, el jurel, la langosta, el lenguado, la limanda, la lubina, el mejillón, el merlan, la merluza, la navaja, el ostión, la palometa, la platija, la pota, el pulpo, la quisquilla, el salmón, la sardina, la sardinela, la solla y la trucha.
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