El Pelo en la Sopa: ¿Por Qué No Debes Lavar el Pollo Crudo?
La práctica de lavar el pollo crudo puede ser una pésima idea, aquí te explicamos por qué

La próxima vez que vayas a cocinar pollo, piensa dos veces antes de lavarlo. Aunque puede parecer una práctica higiénica, lavar el pollo crudo puede ser una pésima idea. De hecho, expertos como Higinio Gómez, uno de los polleros gourmet más reconocidos de España, afirman que «el pollo no hay que lavarlo nunca».
Entonces, ¿por qué no debemos lavar el pollo crudo? La respuesta es sencilla: la contaminación cruzada. Al lavar el pollo, las bacterias presentes en la carne pueden transferirse a las manos, el fregadero, las encimeras y los utensilios, lo que puede llevar a la contaminación de otros alimentos y, en última instancia, a la enfermedad.
La Evidencia Científica
Un estudio observacional de la USDA norteamericana descubrió que, entre quienes lavaron el pollo, el 60% contaminó el fregadero y hasta un 26% transfirió bacterias a la ensalada. Además, estudios experimentales han demostrado que el lavado del pollo genera gotas capaces de transferir bacterias y aumentar la contaminación del entorno.
Consejos para Evitar la Contaminación Cruzada
Entonces, ¿cómo podemos evitar la contaminación cruzada al cocinar pollo? Aquí hay algunos consejos prácticos:
- Separar el pollo crudo de otros alimentos.
- Usar utensilios diferentes para manipular el pollo crudo y otros alimentos.
- Lavar bien las manos y las superficies después de manipular el pollo crudo.
Al seguir estos consejos, podemos reducir el riesgo de contaminación cruzada y disfrutar de un delicioso pollo cocinado sin preocuparnos por la seguridad alimentaria.
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