El lado oculto de nuestros hábitos: ¿por qué nos mordemos las uñas o procrastinamos?
La ciencia detrás de nuestros hábitos y cómo superarlos

¿Alguna vez te has preguntado por qué te muerdes las uñas o dejas todo para el último minuto? La ciencia ha estado investigando estos comportamientos y ha descubierto que detrás de ellos se esconde una estrategia de supervivencia del organismo.
El cerebro busca la supervivencia
Según el psicólogo clínico Charlie Heriot-Maitland, nuestro cerebro prefiere infligirse un ‘microdaño’ controlado antes que enfrentarse a una amenaza mayor e impredecible. Esto se debe a que nuestro cerebro está programado para buscar la supervivencia, no la felicidad.
Un sistema hipersensible
En el mundo moderno, no tenemos que huir de depredadores, pero una crítica del jefe o el miedo a fracasar en un proyecto activan las mismas alarmas que un depredador en la sabana activaban en nuestros antepasados. El cerebro busca una vía de escape que actúa como una ‘válvula de seguridad’.
Morderse las uñas, un mecanismo de defensa
Morderse las uñas puede parecer un hábito absurdo, pero la ciencia lo ve como una estrategia de protección del organismo. La predictibilidad es la clave: en un mundo caótico, el cerebro busca un estímulo concreto y real para desviar la atención de una amenaza emocional abstracta y difícil de manejar.
Procrastinar, no es pereza
La literatura científica habla de la ‘self-handicapping’ (autolimitación), que sugiere que nos ponemos trabas a nosotros mismos para proteger nuestra autoestima. Si dejas de estudiar para un examen y suspendes, puedes decirte: ‘He suspendido porque no estudié’. Es un daño pequeño para tu ego.
Cómo evitarlo
La solución cambia por completo si entendemos que morderse las uñas o procrastinar son mecanismos de defensa. Las terapias modernas, como la Terapia Centrada en la Compasión, proponen que el primer paso no es luchar contra el hábito, sino comprender el porqué de su existencia.
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