El lado oculto del ejercicio: Cuando el deporte se vuelve una medicina con efectos secundarios
El ejercicio físico puede tener efectos secundarios si no se practica de manera adecuada, por lo que es fundamental personalizar los ejercicios y tener en cuenta la letra pequeña.

El ejercicio físico es ampliamente reconocido como una de las mejores maneras de mantener una buena salud y prevenir enfermedades crónicas. Sin embargo, detrás de esta práctica saludable se esconden algunos efectos secundarios que no siempre son tan beneficiosos.
El problema de la metáfora
La idea de que el ejercicio es una especie de medicina ha llevado a muchos a creer que hacer deporte es sinónimo de salud. Pero, al igual que cualquier medicamento, el ejercicio también tiene sus efectos adversos. La falta de personalización en los ejercicios físicos puede llevar a lesiones musculoesqueléticas, problemas cardiacos y otros daños.
Los números del daño
Según estudios realizados en Estados Unidos, las personas que cumplen o exceden las recomendaciones de ejercicio moderado o vigoroso presentan entre un 44 y un 66% de probabilidades de sufrir lesiones musculoesqueléticas. Además, el ejercicio físico también puede aumentar el riesgo de problemas cardiacos y otras enfermedades.
Una cuestión de sesgos
La literatura científica también revela que los ensayos clínicos relacionados con el ejercicio a menudo carecen de transparencia. Muchos pacientes que abandonan los estudios por dolor o malestar no son clasificados como víctimas de efectos adversos, lo que genera una percepción de seguridad artificialmente alta.
Nos pasamos a veces
El problema de fondo es que a menudo recomendamos programas intensivos o complejos sin una relación clara beneficio/daño. Esto puede llevar a lesiones importantes o al agravamiento de enfermedades preexistentes.
El consenso necesario
Es importante reconocer que el ejercicio no está exento de riesgos. La OMS y otros expertos en salud pública coinciden en que la inactividad es el mayor riesgo poblacional, pero también es fundamental tener en cuenta la letra pequeña. El ejercicio se debe recetar comenzando por una intensidad baja y no optar por la máxima intensidad desde el primer día.
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