El cerebro de Einstein: un secreto que duró 60 años y un viaje al corazón de EE.UU.
La historia del cerebro de Einstein es un recordatorio de la importancia de la integridad y la transparencia en la investigación científica.

El cerebro de Einstein: un secreto que duró 60 años y un viaje al corazón de EE.UU.
En 1955, Thomas Harvey, un patólogo de Princeton, robó el cerebro de Albert Einstein y lo guardó en un tarro de formaldehído. El secreto permaneció oculto durante 60 años, hasta que Steven Levy, un periodista, descubrió la verdad.
Un robo sin precedentes
El 18 de abril de 1955, Harvey realizó la autopsia de Einstein en la morgue del Hospital de Princeton. Sin embargo, en lugar de seguir el protocolo, Harvey sacó el cerebro del cadáver y se lo guardó en un tarro de formaldehído.
Un viaje al corazón de EE.UU.
Harvey se negó a devolver el cerebro al Hospital de Princeton y en su lugar lo llevó a la Universidad de Pensilvania, donde lo dividió en 240 piezas y creó 12 juegos de diapositivas. El caso se convirtió en un escándalo y Harvey fue despedido del hospital.
Un secreto que duró 60 años
Harvey envió 42 de las muestras a diferentes forenses y neurólogos, pero no encontraron nada significativo. El cerebro permaneció en la Universidad de Pensilvania hasta que en 1978, Steven Levy, un periodista, descubrió la verdad.
La verdad finalmente sale a la luz
Levy entrevistó a Harvey y descubrió la historia del cerebro de Einstein. El caso se convirtió en un escándalo y Harvey donó partes del cerebro al Hospital de Princeton en 1998 y 2007.
La historia del cerebro de Einstein es un recordatorio de la importancia de la integridad y la transparencia en la investigación científica.
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