La caída del filósofo del poder: Muere Alí Larijani, el hombre que defendió la teocracia iraní con sangre y filosofía
La muerte de Alí Larijani, el hombre que defendió la teocracia iraní con sangre y filosofía, deja un vacío en el régimen teocrático

El fin de una era
La noticia cayó como un rayo en el mundo político: Alí Larijani, el hombre que había sido el rostro de la diplomacia iraní y el cerebro detrás de la represión en Irán, había muerto en un ataque aéreo israelí. La noticia se convirtió en un terremoto en el régimen teocrático, ya que Larijani era el estratega que había logrado mantener el poder en Irán a través de una combinación de filosofía y fuerza bruta.
Un hombre de muchas caras
Larijani fue un personaje enigmático, capaz de combinar la erudición filosófica con el pragmatismo político. Nacido en 1957 en Najaf, Irak, Larijani provenía de una familia influyente en la política iraní. Su padre fue un clérigo cercano al fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruhollah Khomeini, y sus hermanos ocuparon posiciones clave en el gobierno.
La ascensión al poder
Larijani se graduó en matemáticas e informática en la Universidad Tecnológica de Sharif antes de dar un giro hacia la filosofía. Obtuvo un doctorado en filosofía occidental con una tesis sobre la filosofía matemática de Kant. Su ascenso al poder fue meteórico, pasando de ser un oficial de los Guardias de la Revolución a convertirse en el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
La represión y el legado
Bajo su mando, la maquinaria de seguridad del Estado aplastó el descontento con una “eficiencia despiadada”, dejando un saldo de víctimas que organismos internacionales estiman entre 7.000 y 36.500 muertos. Su legado es complejo, ya que fue capaz de mantener el poder en Irán a través de una combinación de filosofía y fuerza bruta, pero también fue responsable de una represión brutal que dejó miles de muertos.
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