La Crisis en Irán: La Guardia Revolucionaria y la Presidencia en Confrontación
La crisis en Irán se profundiza con la confrontación entre la presidencia y la Guardia Revolucionaria, lo que lleva a la cuestionable estabilidad del sistema teocrático.

La Crisis en Irán: La Guardia Revolucionaria y la Presidencia en Confrontación
La profunda fractura en la cúpula del poder en Irán ha dejado al descubierto una agria confrontación entre el presidente Masoud Pezeshkian y los altos mandos de la Guardia Revolucionaria. Según informes, el presidente acusó a la Guardia Revolucionaria de llevar Irán hacia una ‘catástrofe monumental’ debido a sus políticas de escalada y sabotaje a las oportunidades de un alto el fuego.
Según un informe de Iran International, que cita a fuentes cercanas a la presidencia, Pezeshkian sostuvo un tenso encuentro con Hossein Taeb, una figura de gran influencia vinculada al líder supremo Mojtaba Khamenei. Durante la reunión, descrita como inusualmente agresiva, Pezeshkian arremetió contra el comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), Ahmad Vahidi, y el jefe del comando unificado, Ali Abdollahi.
Según el medio, afiliado a la oposición iraní en el exilio, el presidente iraní habría acusado a los jefes militares de actuar de forma unilateral, lanzando ataques contra la infraestructura de países vecinos que, según su visión, han aniquilado cualquier posibilidad de negociación diplomática. Pezeshkian advirtió que estas políticas de escalada están dirigiendo a la República Islámica hacia una ‘catástrofe monumental’ y que la disputa no solo es táctica, sino de supervivencia financiera.
El mandatario presentó evaluaciones precisas que indican que la economía iraní es incapaz de sostener un conflicto prolongado. Advirtió que, de mantenerse el ritmo actual de las hostilidades y la falta de un armisticio, el sistema económico nacional podría colapsar total en un plazo de tres semanas a un mes. Este debilitamiento de la autoridad presidencial se ha manifestado en la pérdida de control ejecutivo, ya que la Guardia Revolucionaria ha bloqueado sistemáticamente los nombramientos de Pezeshkian, incluyendo su intento de designar un nuevo ministro de Inteligencia.
Esta crisis interna coincide con lo que observadores regionales califican como un ‘colapso ideológico’ del sistema teocrático. La reciente y opaca designación de Mojtaba Khamenei como líder supremo, quien, según informes de inteligencia, se encontraría actualmente incapacitado tras los ataques de finales de febrero, es vista como la culminación de un proceso donde el aparato de inteligencia militar ha tomado el control total, marginando al clero tradicional.
La ofensiva coordinada contra puentes, ferrocarriles y la terminal petrolera de la isla de Kharg ha exacerbado esta fragilidad. Mientras la infraestructura civil del país se desmorona bajo los bombardeos confirmados por el ejército israelí, la lucha por el mando en Teherán sugiere que Irán se enfrenta a su hora más crítica, atrapado entre una economía exhausta y una élite militar que parece decidida a mantener la confrontación a cualquier precio.
La Guardia Revolucionaria: Un Estado Oculto en el Poder
La pérdida de control ejecutivo y la designación de figuras militares en puestos clave han consolidado lo que analistas denominan un ‘estado oculto’ que ha desplazado tanto al gobierno electo como al orden clerical tradicional. La presencia de la Guardia Revolucionaria en la toma de decisiones ha llevado a una situación de ‘gobierno por debajo’ de la superficie, donde la influencia militar se ejerce sin ser visible.
Explora más noticias en nuestra sección: Mundo





