La presencia rusa en Mali se desmorona: Una humillación para Moscú en el Sahel
La derrota rusa en Kidal es un golpe severo para la presencia militar de Moscú en África

La derrota rusa en Kidal, un golpe severo
La derrota sufrida por las fuerzas rusas en la localidad estratégica de Kidal, en el corazón del desierto maliense, marca el golpe más severo a la presencia militar de Moscú en África desde que el Kremlin reemplazó a Francia como socio armado del régimen militar de Mali hace cinco años. La caída de la plaza, tomada al amanecer del 25 de abril por una alianza de combatientes tuareg del Frente de Liberación de Azawad (FLA) y milicianos del grupo yihadista Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), vinculado a Al Qaeda, obligó a las pocas decenas de paramilitares rusos atrincherados en la zona a replegarse o morir.
El revés y sus consecuencias
El revés ha sacudido los cimientos del proyecto de proyección militar ruso en el Sahel y abre interrogantes sobre la viabilidad del gobierno prorruso del general Assimi Goïta en Bamako, la capital. La ofensiva no se limitó al norte; el sábado, los rebeldes asaltaron el principal centro de mando militar en Kati, una localidad próxima a Bamako, y mataron al ministro de Defensa Sadio Camara, arquitecto del acercamiento con Moscú y el funcionario maliense de mayor rango con dominio del idioma ruso. El jefe de inteligencia Modibo Koné, cuyo presupuesto sostenía la presencia paramilitar rusa, resultó gravemente herido.
Análisis y reacciones
Wassim Nasr, analista del Soufan Center de Nueva York, calificó la derrota como una humillación para las fuerzas rusas, destacando que la recuperación de Kidal hace tres años había sido el único triunfo militar exhibible por las fuerzas rusas en el país. La combinación de factores detrás del traspié incluye la falta de capacidades de inteligencia y vigilancia, así como la violencia indiscriminada atribuida a Wagner y al Africa Corps, lo que habría engrosado las filas del JNIM y el FLA. Los analistas consultados apuntan a que la presencia rusa en Mali no ha resuelto el problema, sino que lo ha agravado.
El futuro de la presencia rusa en Mali
La firma de monitoreo Inpact estimó que sostener la presencia rusa le ha costado a Bamako entre 500 y 900 millones de dólares desde 2022. Ulf Laessing, analista de la Fundación Konrad Adenauer radicado en Mali, anticipó que Moscú probablemente reducirá ambiciones y replegará su misión hacia la protección del régimen y la infraestructura crítica, en línea con el modelo aplicado en Níger y Burkina Faso, donde los contingentes rusos son significativamente más reducidos. Sergey Eledinov, exoficial ruso devenido analista en Dakar, consideró que el revés es un golpe serio para la reputación de Rusia, sugiriendo que los rusos no son invencibles después de todo.
La situación en el terreno
La agencia Pravda, alineada con el Kremlin, calificó la jornada como una “victoria grandiosa”, argumentando que el ataque de hasta 12.000 milicianos fue repelido en todas las regiones del país salvo en la propia Kidal. Sin embargo, en el terreno, la lectura es otra. Moussa Kondo, exfuncionario y director del Sahel Institute for Democracy and Governance en Bamako, destacó que los paramilitares rusos dejaron a soldados malienses atrapados durante el repliegue. La situación en Mali sigue siendo tensa, con JNIM declarando el asedio sobre Bamako y los tuareg anunciando su intención de avanzar sobre Tombuctú y Gao.
Explora más noticias en nuestra sección: Mundo




