Suecia desafía a la flota fantasma rusa: el abordaje del petrolero Jin Hui en el Báltico
El abordaje del petrolero Jin Hui es el último episodio en la creciente tensión entre la OTAN y la flota fantasma rusa en el Báltico

La Guardia Costera de Suecia, junto con efectivos de la Policía, abordó este domingo el petrolero Jin Hui al sur de Trelleborg, en aguas próximas al estrecho que separa el Báltico del mar del Norte. El buque, de 182 metros de eslora y bandera siria, era seguido desde hacía días por las autoridades suecas, que lo identificaron como parte de la red de buques que Rusia utiliza para exportar crudo al margen de las sanciones impuestas por la invasión de Ucrania.
La llamada flota fantasma es un entramado de cientos de petroleros antiguos, de propiedad opaca y seguros no reconocidos por los mercados occidentales, que Moscú ha ido construyendo desde que las potencias occidentales impusieron sanciones a sus exportaciones energéticas tras la invasión de Ucrania en febrero de 2022. Estos buques operan bajo banderas de conveniencia, cambian de nombre con frecuencia y suelen desactivar los sistemas de rastreo para eludir los controles.
El Báltico se ha convertido en el principal escenario de tensión entre los países de la OTAN y esta flota clandestina. Desde que Rusia invadió Ucrania y Suecia y Finlandia se incorporaron a la Alianza Atlántica, la región ha registrado una serie de incidentes que van desde el corte de cables submarinos de fibra óptica hasta intentos de espionaje. El petrolero Eagle S fue detenido por Finlandia en diciembre de 2024 tras ser señalado como responsable de dañar el cable eléctrico Estlink-2, que une ambos países.
La presión diplomática y legal ha ido en aumento. En diciembre de 2024, doce países europeos —entre ellos Suecia, Alemania, Polonia, Dinamarca y los tres Estados bálticos— firmaron un acuerdo de cooperación para frenar las actividades de la flota encubierta. La UE aprobó ese mismo año un decimoséptimo paquete de sanciones que afecta a casi 200 buques vinculados a Rusia. Estocolmo, por su parte, anunció nuevas normas de control de embarcaciones extranjeras en el Báltico a partir del 1 de julio de 2025, con el compromiso de compartir la información recabada con los aliados y las bases de datos de aplicación de sanciones.
La operación del domingo pone de relieve la creciente disposición de los países escandinavos a actuar con firmeza, incluso en situaciones que rozan los límites del derecho marítimo internacional. Según expertos citados por Lloyd’s List, el abordaje e inspección de buques sospechosos en alta mar o en zonas económicas exclusivas es posible cuando lo permite la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Unclos) o cuando se obtiene el consentimiento del Estado del pabellón. La presunta falsedad de la bandera siria del Jin Hui habría facilitado, en principio, la intervención.
La amenaza no es solo económica. Fuentes de inteligencia europeas y la Armada sueca han señalado que algunos de estos buques llevan antenas y equipos de transmisión que no corresponden a embarcaciones mercantes ordinarias, lo que apunta a funciones de vigilancia y recopilación de inteligencia sobre las actividades navales y aéreas de la OTAN en el Báltico. El nuevo jefe de inteligencia exterior del Reino Unido advirtió recientemente que Rusia opera “justo por debajo del umbral de la guerra” con tácticas de zona gris que incluyen actividad marítima agresiva.
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