Bolivia en Llamas: La Espiral de Protestas y Conflictos que Amenazan la Estabilidad del País
La espiral de protestas y conflictos en Bolivia amenaza la estabilidad del país

Bolivia se encuentra sumida en una espiral de violentas protestas sociales que iniciaron hace más de un mes con demandas sindicales, pero se radicalizaron en las últimas dos semanas con pedidos de renuncia contra el presidente Rodrigo Paz y bloqueos de caminos que tienen cercada la ciudad de La Paz.
A seis meses del nuevo gobierno, los conflictos iniciaron con el reclamo de todos los años: incremento salarial para obreros y maestros. También hubo una demanda coyuntural que inició como un conflicto menor —el rechazo a una ley que autorizaba reformas en la propiedad de la tierra—, pero sirvió como eje articulador del descontento contra el Gobierno.
El movimiento de campesinos indígenas de La Paz convocó al bloqueo indefinido de caminos del 6 de mayo. Su reclamo es básicamente la renuncia del presidente Rodrigo Paz por desacuerdos con la política de su Gobierno. A casi tres semanas del inicio de su medida de presión, tuvieron adhesiones de otros sectores y la Administradora Boliviana de Carreteras reportó un promedio de 15 piquetes diarios en ese departamento.
La Central Obrera Boliviana (COB) también se encuentra en el centro de los conflictos. Esta organización históricamente ha ejercido presión en la toma de decisiones gubernamentales y cada año presenta una demanda de incremento salarial. En esta ocasión, decidieron realizar un paro indefinido con movilizaciones y bloqueos para exigir la renuncia del presidente Paz.
Los maestros, por su parte, exigían aumento salarial, ítems laborales y algunas reformas administrativas del ámbito educativo. Después de negociaciones con el Ministerio de Educación, acordaron la suspensión de las medidas de presión al obtener el compromiso de mayor presupuesto para educación y otros beneficios. Sin embargo, algunos sectores afiliados aún continúan con protestas en La Paz por disconformidad con este acuerdo.
El tema de la propiedad y el uso de la tierra es históricamente sensible en Bolivia. Campesinos de las regiones amazónicas de Pando y Beni se movilizaron contra la Ley 1720 que autorizaba reformas en la clasificación de las propiedades agrarias. Luego de una caminata de más de 20 días, el Gobierno abrogó la norma que se había convertido en el eje articulador de las protestas.
En medio de los múltiples conflictos, el evismo se activó como frente de protestas contra el Gobierno. Los seguidores del expresidente Evo Morales iniciaron una marcha de 190 kilómetros hacia La Paz para exigir respeto a la Constitución Política del Estado y el cese de procesos judiciales contra su líder.
Radicales por el uso de dinamita en las protestas, los mineros cooperativistas aprovecharon que el río estaba revuelto para plantear sus demandas. Después de negociaciones con el gobierno, lograron la suspensión temporal de la fiscalización de deudas a la Caja Nacional de Salud.
Las federaciones vecinales, por su parte, exigen la renuncia del presidente Paz por los problemas con el combustible y la supuesta ausencia de una política de austeridad. El transporte también se manifestó en reclamo por la gasolina desestabilizada que el Gobierno admitió que había distribuido y que dañó miles de vehículos.
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