El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, se refiere a las protestas por su salida: «Una minoría no puede abusar»
El presidente de Bolivia se refiere a las protestas por su salida y asegura que su gobierno hará cumplir la Constitución

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, se refiere a las protestas por su salida: «Una minoría no puede abusar»
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, aseguró que su gobierno hará cumplir la Constitución de Bolivia frente a los sectores que impulsan protestas y bloqueos de carreteras para exigir su salida del poder. Las declaraciones del mandatario se producen en medio de una crisis que ya lleva casi tres semanas y afecta el abastecimiento de alimentos, combustible y medicamentos en varias regiones bolivianas.
«Bolivia tiene una Constitución y la haremos respetar. Una minoría no nos puede gobernar, una minoría no nos puede abusar», declaró Paz durante un acto oficial por el aniversario de la gesta libertaria de Sucre, capital constitucional del país y sede del poder judicial.
Las protestas comenzaron hace veinte días y se concentran especialmente en el departamento de La Paz, aunque durante la última semana se extendieron hacia Oruro, Cochabamba, Potosí y Santa Cruz. Entre los grupos movilizados se encuentran sindicatos campesinos aimaras, la Central Obrera Boliviana (COB) y sectores afines al ex presidente Evo Morales, quienes responsabilizan al gobierno por la crisis económica y exigen la renuncia del mandatario.
El conflicto derivó en bloqueos de carreteras estratégicas que interrumpieron el transporte de productos básicos hacia La Paz y la vecina ciudad de El Alto, dos de los centros urbanos más importantes del país. Frente al deterioro de la situación, el gobierno organizó puentes aéreos para trasladar alimentos e insumos esenciales, además de coordinar apoyo logístico y ayuda internacional.
Paz sostuvo que su administración mantiene disposición al diálogo, aunque rechazó negociar bajo presión. «Bolivia no necesita el conflicto», afirmó el presidente. Sin embargo, agregó que las conversaciones no pueden desarrollarse «bajo la presión del hambre de los ciudadanos como escudo o la falta de combustible y medicina».
El mandatario también endureció el tono hacia los sectores movilizados al afirmar: «No voy a dialogar con los que no dialogan, porque esos no entienden de la libertad». Según explicó, su gobierno ha impulsado conversaciones durante más de una semana con distintos actores sociales para intentar desactivar la crisis.
La tensión aumentó durante el fin de semana luego de un nuevo intento fallido de establecer un corredor humanitario para permitir el ingreso de suministros a La Paz. El operativo terminó en enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes, con uso de gases lacrimógenos y disturbios en distintos puntos de bloqueo.
En paralelo, el gobierno convocó nuevamente a organizaciones campesinas a una mesa de negociación, aunque el encuentro no llegó a concretarse. Pese a ello, Paz ratificó la realización del Consejo Económico y Social previsto para este miércoles en La Paz, donde se discutirán demandas regionales y proyectos vinculados a sectores estratégicos como hidrocarburos, minería, litio e inversiones.
El presidente intentó además responder a algunas de las críticas impulsadas desde la oposición y los movimientos sociales. Negó que su administración planee privatizar empresas estatales o aumentar tarifas en servicios básicos como electricidad, salud o educación. «Si tienen alguna duda, vengan donde el presidente y hablaremos de esas dudas», expresó.
Paz, que asumió el poder hace seis meses tras dos décadas de gobiernos socialistas, definió el conflicto actual como una prueba para el sistema democrático boliviano. En una entrevista reciente sostuvo que existen intereses internos y externos orientados a generar inestabilidad política en el país. «Este es un problema sobre si la democracia en Bolivia es viable o no», afirmó.
Mientras continúan los cortes de rutas y persiste el desabastecimiento en varias ciudades, el gobierno mantiene desplegadas fuerzas de seguridad para intentar recuperar la circulación en las carreteras y evitar un agravamiento de la crisis.
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