El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, busca regular estados de excepción y acusa a grupos narcos de financiar protestas
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, busca regular estados de excepción y acusa a grupos narcos de financiar protestas en un intento de pacificar el país

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, busca regular estados de excepción y acusa a grupos narcos de financiar protestas
La situación en Bolivia sigue siendo tensa debido a las protestas que han bloqueado amplias zonas del país durante más de un mes. El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha anunciado que enviará un proyecto de ley al Parlamento para regular los estados de excepción y ha acusado a grupos narcos de financiar las protestas.
En un acto oficial, Paz tomó juramento al nuevo ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, y afirmó que la iniciativa busca otorgar mayor respaldo institucional y seguridad jurídica a las Fuerzas Armadas para actuar en escenarios de emergencia. La situación en ciudades como La Paz y El Alto ha sido particularmente difícil, con problemas de abastecimiento, restricciones en el transporte y dificultades para el funcionamiento de hospitales y servicios básicos.
Paz sostuvo que el conflicto actual va más allá de las reivindicaciones sociales y aseguró que detrás de algunas movilizaciones existen intereses vinculados al crimen organizado. «No es de extrañar que desde las regiones de producción de narcóticos se haya capturado a portadores de recursos económicos que, en algunos casos, han ido a alimentar movilizaciones y acciones en contra de nuestra democracia, nuestra Constitución y el bienestar de los bolivianos», señaló.
El mandatario afirmó que las autoridades cuentan con elementos que respaldan esas acusaciones y aseguró que también existen indicios sobre la participación de personas cercanas al ex presidente Morales en la organización de las protestas. Sin embargo, evitó ofrecer detalles específicos sobre las investigaciones en curso.
Paz buscó diferenciar a quienes participan en manifestaciones por reclamos sociales de aquellos sectores que, según dijo, intentan desestabilizar el sistema democrático. Por ese motivo, reiteró su invitación al diálogo y afirmó que la posibilidad de avanzar hacia una solución negociada depende ahora de los dirigentes movilizados.
El Gobierno también pidió la apertura de corredores humanitarios para permitir el ingreso de combustible, medicamentos y alimentos a las zonas más afectadas por los cortes de rutas. «Dejemos abiertos los corredores humanitarios», reclamó Paz, quien aseguró que el Ejecutivo está dispuesto a activar nuevas operaciones para garantizar el tránsito de suministros esenciales.
Las tensiones aumentaron después de que dirigentes reunidos en un cabildo en la ciudad de El Alto rechazaran una convocatoria impulsada por la Iglesia para establecer una mesa de diálogo orientada a pacificar el país. En ese contexto, el presidente describió la situación actual como uno de los desafíos más importantes que enfrenta su administración.
Paz también denunció la existencia de campañas de desinformación impulsadas desde el exterior y aseguró que las redes sociales están siendo utilizadas para profundizar la polarización política. «Esta es una guerra, esta es una invasión contra Bolivia», sostuvo al referirse a la difusión de contenidos que, según su visión, buscan dividir a la sociedad boliviana.
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