La verdadera causa de la adicción infantil a las pantallas: ¿qué papel juegan los padres?
Un estudio reveló que el 40% de los padres ignoraba a sus hijos por estar usando su propio móvil durante las comidas

La verdadera causa de la adicción infantil a las pantallas: ¿qué papel juegan los padres?
Un estudio reveló que el 40% de los padres ignoraba a sus hijos por estar usando su propio móvil durante las comidas, lo que podría estar contribuyendo a la adicción infantil a las pantallas.Tener hijos parece que activa en el cerebro una parte que obliga a decir la repetida frase «Deja ya la maquinita» haciendo referencia al móvil o a la videoconsola portátil. Sin embargo, la preocupación por el tiempo de pantalla de los más pequeños monopoliza las conversaciones de los padres más actuales. Pero ¿qué pasa cuando los padres son los que se pasan el día delante de la pantalla? ¿Qué papel juegan los padres en la adicción infantil a las pantallas?
La ciencia está comenzando a ver que la culpa de estos comportamientos está realmente en los propios padres. Según un estudio, el 40% de los padres ignoraba a sus hijos por estar usando su propio móvil durante las comidas. Esto es preocupante, ya que la falta de interacción con los padres puede tener un impacto negativo en el desarrollo emocional y social de los niños. Además, cuando los padres se pasan el día delante de la pantalla, los niños se ven tentados a imitar su comportamiento, lo que puede llevar a una adicción a las pantallas.
La teoría de Bandura establece que los niños aprenden principalmente por la observación y la imitación, especialmente de aquellos que perciben como cercanos y competentes, como son sus padres. Cuando los padres se pasan el día delante de la pantalla, los niños se ven tentados a imitar su comportamiento, lo que puede llevar a una adicción a las pantallas. Además, la falta de interacción con los padres puede tener un impacto negativo en el desarrollo emocional y social de los niños.
Un reciente metaanálisis publicado en la prestigiosa revista JAMA Pediatrics analizó el impacto del uso de la tecnología por parte de los padres en presencia de sus hijos. El estudio encontró que existe una asociación directa entre el tiempo que los padres pasan frente a una pantalla y el tiempo que acaban pasando sus hijos con ellas. Además, se vio que el uso excesivo de la tecnología por parte de los padres puede generar un impacto negativo en la cognición infantil y un aumento de conductas externalizantes como rabietas o ansiedad.
La Asociación Americana de Pediatría lo tiene bastante claro al apuntar que los menores de 18 meses deben evitar por completo las pantallas, y en la franja de 2 a 5 años se puede introducir con un máximo de 1 hora al día y siempre que se vea contenido de alta calidad y acompañado. Es importante que los padres sean conscientes de los riesgos asociados a la adicción infantil a las pantallas y tomen medidas para evitarla.
La desconexión que genera el smartphone no solo crea un modelo a imitar, sino que rompe la interacción bidireccional que los niños necesitan para un desarrollo cerebral sano. Algo relevante es que el 70% de los padres admite distraerse con el teléfono móvil cuando están con sus hijos, y aquí hay un estudio en Pediatrics en 2014 donde se observó este fenómeno; ya se observó este fenómeno en el entorno de los restaurantes de comida rápida.
Según sus datos, el 40% de los padres estaban tan absortos en sus dispositivos durante las comidas que ignoraban a sus hijos por completo. Pero peor aún fue cuando los niños intentaban llamar su atención, a menudo escalando su comportamiento, y provocaba simplemente que los padres respondieran con mayor dureza física o verbal al sentirse interrumpidos.
Es importante que los padres sean conscientes de los riesgos asociados a la adicción infantil a las pantallas y tomen medidas para evitarla. La Asociación Americana de Pediatría lo tiene bastante claro al apuntar que los menores de 18 meses deben evitar por completo las pantallas, y en la franja de 2 a 5 años se puede introducir con un máximo de 1 hora al día y siempre que se vea contenido de alta calidad y acompañado.
Tener hijos parece que activa en el cerebro una parte que obliga a decir la repetida frase «Deja ya la maquinita» haciendo referencia al móvil o a la videoconsola portátil. Sin embargo, la preocupación por el tiempo de pantalla de los más pequeños monopoliza las conversaciones de los padres más actuales. Pero ¿qué pasa cuando los padres son los que se pasan el día delante de la pantalla? ¿Qué papel juegan los padres en la adicción infantil a las pantallas?
La ciencia está comenzando a ver que la culpa de estos comportamientos está realmente en los propios padres. Según un estudio, el 40% de los padres ignoraba a sus hijos por estar usando su propio móvil durante las comidas. Esto es preocupante, ya que la falta de interacción con los padres puede tener un impacto negativo en el desarrollo emocional y social de los niños. Además, cuando los padres se pasan el día delante de la pantalla, los niños se ven tentados a imitar su comportamiento, lo que puede llevar a una adicción a las pantallas.
La teoría de Bandura establece que los niños aprenden principalmente por la observación y la imitación, especialmente de aquellos que perciben como cercanos y competentes, como son sus padres. Cuando los padres se pasan el día delante de la pantalla, los niños se ven tentados a imitar su comportamiento, lo que puede llevar a una adicción a las pantallas. Además, la falta de interacción con los padres puede tener un impacto negativo en el desarrollo emocional y social de los niños.
Un reciente metaanálisis publicado en la prestigiosa revista JAMA Pediatrics analizó el impacto del uso de la tecnología por parte de los padres en presencia de sus hijos. El estudio encontró que existe una asociación directa entre el tiempo que los padres pasan frente a una pantalla y el tiempo que acaban pasando sus hijos con ellas. Además, se vio que el uso excesivo de la tecnología por parte de los padres puede generar un impacto negativo en la cognición infantil y un aumento de conductas externalizantes como rabietas o ansiedad.
La Asociación Americana de Pediatría lo tiene bastante claro al apuntar que los menores de 18 meses deben evitar por completo las pantallas, y en la franja de 2 a 5 años se puede introducir con un máximo de 1 hora al día y siempre que se vea contenido de alta calidad y acompañado. Es importante que los padres sean conscientes de los riesgos asociados a la adicción infantil a las pantallas y tomen medidas para evitarla.
La desconexión que genera el smartphone no solo crea un modelo a imitar, sino que rompe la interacción bidireccional que los niños necesitan para un desarrollo cerebral sano. Algo relevante es que el 70% de los padres admite distraerse con el teléfono móvil cuando están con sus hijos, y aquí hay un estudio en Pediatrics en 2014 donde se observó este fenómeno; ya se observó este fenómeno en el entorno de los restaurantes de comida rápida.
Según sus datos, el 40% de los padres estaban tan absortos en sus dispositivos durante las comidas que ignoraban a sus hijos por completo. Pero peor aún fue cuando los niños intentaban llamar su atención, a menudo escalando su comportamiento, y provocaba simplemente que los padres respondieran con mayor dureza física o verbal al sentirse interrumpidos.
Es importante que los padres sean conscientes de los riesgos asociados a la adicción infantil a las pantallas y tomen medidas para evitarla. La Asociación Americana de Pediatría lo tiene bastante claro al apuntar que los menores de 18 meses deben evitar por completo las pantallas, y en la franja de 2 a 5 años se puede introducir con un máximo de 1 hora al día y siempre que se vea contenido de alta calidad y acompañado.
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