El Embarazo Invisible: Cómo la Pregorexia Afecta a las Mujeres en Silencio
La pregorexia, un trastorno alimentario silencioso que afecta a una de cada veinte mujeres durante el embarazo, puede tener consecuencias graves para la salud de la madre y el bebé.

El embarazo es un momento de gran cambio y transformación para las mujeres, pero para algunas, esta etapa puede convertirse en un escenario perfecto para reactivar o desencadenar un trastorno alimentario. La pregorexia, aunque no es un diagnóstico oficial, describe una realidad cada vez más visible: la obsesión por controlar el peso en un momento en el que el cuerpo cambia de forma inevitable.
La Tormenta Perfecta
La psiquiatra Megan Galbally resume este fenómeno con una imagen demoledora: “Es como estar en un tren del que no puedes bajarte”. Esta es la esencia del problema: el cuerpo avanza y la mente intenta frenarlo. Los expertos advierten que alrededor de una de cada veinte mujeres lo sufre durante la gestación, muchas veces en silencio.
El cuerpo cambia y la mente entra en guerra. Para mujeres con antecedentes de anorexia, bulimia o trastornos por atracón, el embarazo puede reabrir heridas que parecían cerradas. La presión invisible de engordar es un factor crucial, ya que el embarazo obliga a ganar peso, algo que un trastorno alimentario lleva años combatiendo.
El Coste Físico y Emocional
El coste físico para madre y bebé puede ser dramático. Cuando falta nutrición, el cuerpo materno prioriza al feto y empieza a sacrificar sus propios recursos, lo que puede traducirse en pérdida muscular, deterioro óseo, anemia y complicaciones graves. Los estudios muestran que anorexia y bulimia casi duplican ciertos riesgos durante el embarazo, incluyendo sangrados, vómitos severos, abortos espontáneos, bajo peso al nacer y partos prematuros.
El posparto puede ser aún más brutal, con cambios hormonales, agotamiento extremo, nuevas responsabilidades y la presión cultural de “recuperar el cuerpo” haciendo que muchas recaídas exploten justo después del parto. La clave para la recuperación es el apoyo temprano, sin juicio y coordinado entre obstetras, nutricionistas y psicólogos.
La Recuperación como Oportunidad
Los expertos insisten en que este momento también puede ser una oportunidad única para sanar. El embarazo, precisamente porque pone en juego dos vidas, puede convertirse en una motivación poderosa para romper el ciclo del trastorno alimentario. La clave está en el apoyo y en compartir la lucha, ya que el secreto mantiene viva la enfermedad, y compartirla puede empezar a desmontarla.
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