EE. UU. desata una nueva oleada de ataques contra Irán para proteger el tráfico comercial en el estrecho de Ormuz
La escalada del conflicto entre EE. UU. e Irán pone en peligro la estabilidad del suministro energético global

La respuesta de Estados Unidos no se hizo esperar
En un movimiento que refleja la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán, el Comando Central de las fuerzas armadas de EE. UU. (CENTCOM) informó el miércoles que había iniciado una nueva serie de ataques contra objetivos militares iraníes. Esto sucedió apenas horas después de que Washington reinstaurara el bloqueo naval sobre los puertos iraníes, marcando un retorno a la guerra abierta entre ambos países.
Objetivos de la ofensiva
Los ataques, diseñados para degradar las capacidades militares iraníes utilizadas para atacar el tráfico comercial en el estrecho de Ormuz, incluyeron el uso de aviones de combate, drones y buques estadounidenses. Uno de los objetivos alcanzados fue un cuartel de la 388ª Brigada de Infantería Mecanizada del ejército iraní, ubicado en la provincia de Sistán y Baluchistán, donde al menos siete soldados perdieron la vida y más de 260 resultaron heridos, según fuentes iraníes.
Respuesta de Irán y sus aliados
La Guardia Revolucionaria de Irán respondió a los ataques amenazando con detener todas las exportaciones energéticas de Oriente Medio, advirtiendo que “la exportación de petróleo y gas de la región será o para todos o para nadie”. Además, Irán se atribuyó una serie de ataques con misiles y drones contra Bahrein, Kuwait y Jordania, países que albergan fuerzas militares estadounidenses. Estos ataques llevaron a Bahrein y Kuwait a emitir alertas por fuego entrante, mientras que Jordania informó haber derribado tres misiles iraníes.
Postura de Estados Unidos
El presidente estadounidense, Donald Trump, había anticipado que los ataques contra Irán continuarían en los próximos días y que puentes y plantas eléctricas podrían convertirse en objetivos si no se reanudaban las negociaciones. Trump enfatizó que “más vale que lleguen a un acuerdo, o no les va a quedar nada”. La administración de Trump también había considerado imponer un arancel del 20% a los barcos que cruzaran el estrecho de Ormuz, aunque finalmente abandonó este plan tras recibir pedidos de aliados del golfo Pérsico interesados en invertir miles de millones de dólares en Estados Unidos.
Impacto en el mercado energético
La escalada del conflicto ha tenido un impacto significativo en el mercado energético global. El precio del barril de crudo Brent, que sirve como referencia internacional, ha aumentado más de un 15% desde el inicio de la guerra, aunque aún se mantiene por debajo de los casi 120 dólares alcanzados en el punto más álgido del conflicto. El estrecho de Ormuz, por el que circula una quinta parte del petróleo y el gas natural comercializados en el mundo, sigue siendo el epicentro del conflicto. Aunque durante el acuerdo provisional algunos barcos habían retomado el paso por una ruta cercana a Omán, supervisada por militares estadounidenses y fuera del control de Teherán, los ataques recíprocos de los últimos días volvieron a interrumpir este tránsito.
Perspectivas y mediación
Washington ha amenazado con reabrir el estrecho por la fuerza, aunque analistas sostienen que esto demandaría una armada mucho mayor y posiblemente decenas de miles de tropas terrestres. Mientras tanto, mediadores regionales continúan intentando que Estados Unidos e Irán retomen las negociaciones, en un esfuerzo por encontrar una solución pacífica al conflicto que ha atrapado al mundo en una creciente preocupación por la estabilidad del suministro energético global.
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