Desmitificando la leche: ¿Es realmente perjudicial para los adultos?
Descubre los beneficios y los mitos alrededor de la leche

En los últimos años, hemos asistido a una auténtica demonización de los lácteos, con afirmaciones como que son ‘antinaturales’ para los adultos, que aumentan el colesterol o el riesgo de padecer cáncer. Sin embargo, la ciencia dice lo contrario.
Uno de los argumentos más repetidos es que somos el único mamífero que consume leche en su etapa adulta. Sin embargo, los expertos explican que, aunque una parte de la población mundial pierde la capacidad de digerir la lactosa tras la infancia, muchos otros mantienen esta enzima activa durante toda la vida gracias a una adaptación genética. Por tanto, no existe ninguna base para recomendar que todos los adultos dejen de tomar leche por culpa de esta enzima.
Aquí la ciencia lo tiene bastante claro, puesto que un estudio poblacional realizado en Galicia con 850 personas demostró que, aunque la alteración del metabolismo de la lactosa afecta a un 38% de los individuos, cuando se consumen cantidades fisiológicas normales como un simple vaso de leche o un yogur, la intolerancia sintomática se desploma a un 2% para la leche y a un 8% para el yogur.
Además, la mortalidad y las enfermedades cardiovasculares no están relacionadas con el consumo de lácteos en adultos. De hecho, un metaanálisis de dosis-respuesta de 2026, basado en 29 cohortes y más de 1,6 millones de participantes, ha dibujado la curva exacta de cómo interactúan los lácteos con nuestra esperanza de vida, y se ha visto que el punto óptimo de consumo se sitúa entre los 250 y 300 gramos al día.
La supuesta relación entre lácteos y cáncer es otro de los grandes caballos de batalla en internet. Sin embargo, las revisiones más recientes apuntan en otra dirección, puesto que se ha visto que el consumo de lácteos reduce el riesgo de padecer cáncer colorrectal, de vejiga, hígado, cavidad oral e incluso ovario y mama.
En cuanto a la biodisponibilidad y la matriz alimentaria, un estudio publicado en 2024 midió exactamente cuánto calcio asimila realmente nuestro cuerpo, y se vio que con el consumo de lácteos contaba con una bioaccesibilidad de entre el 19 y el 34%, mientras que las alternativas vegetales eran del 5 y el 20%. Y esto se explica porque la presencia conjunta de lactosa y péptidos de caseína en la leche actúa como un ‘vehículo’ que favorece la absorción del calcio en nuestro intestino.
Desde el punto de vista proteico, los lácteos juegan en una liga superior. Si utilizamos el índice DIAAS, las proteínas lácteas obtienen puntuaciones superiores a 1, y esto significa que proporcionan una cantidad excelente de aminoácidos esenciales altamente digeribles, superando con creces a la mayoría de proteínas vegetales.
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