La crisis de combustible regresa a Moscú: Filas en gasolineras y escasez de gasolina
La crisis de combustible regresa a Moscú debido a los ataques ucranianos contra la infraestructura energética rusa

La situación en Moscú
Decenas de automovilistas se vieron obligados a hacer fila en las gasolineras de Moscú este viernes, debido a la escasez de combustible que afecta a la capital rusa. La crisis de combustible había comenzado a finales de junio y principios de julio, después de que drones ucranianos atacaran la refinería de petróleo de Moscú y otras instalaciones de refino en Rusia.
Los conductores reportaron escasez de gasolina, en particular del combustible AI-95. Uno de los residentes de Moscú, Dmitry, declaró a la agencia de noticias Reuters que había estado esperando en la fila durante unos 30 minutos y que todavía había cinco coches delante de él. Esto significaba que tendría que esperar otros 20 minutos más, lo que le haría llegar tarde al trabajo.
La respuesta de los residentes
La situación en la capital rusa se había estabilizado en gran medida a mediados de julio, pero los problemas han vuelto. Los residentes de Moscú se sienten frustrados y preocupados por la situación. Nadezhda, otra residente de la capital, señaló que era inesperado que los problemas hubieran vuelto, ya que las cosas habían mejorado. Ahora, la gente se preocupa por cómo estará la situación en la región de Moscú el fin de semana.
Algunas gasolineras cerraron sus puertas, mientras que otras solo venden gasóleo. Los problemas de suministro de combustible se han intensificado de nuevo en varias regiones rusas, entre ellas las de Tula, Tambov y Kaluga, así como los territorios de Primorie y Krasnodar.
Los ataques ucranianos
Las interrupciones se producen en medio de los continuos ataques de drones ucranianos contra la infraestructura energética rusa. Una refinería de petróleo en la ciudad rusa de Orsk, alcanzada por un dron ucraniano el miércoles, se vio obligada a cerrar por completo, según informaron las autoridades regionales.
Ucrania ha intensificado este año los ataques contra las instalaciones rusas de refino de petróleo con el objetivo de elevar el coste que supone para Moscú la continuación de lo que Rusia denomina “operación militar especial”, lanzada contra Ucrania en 2022. Los ataques han contribuido a interrupciones periódicas en el suministro de combustible y a la escasez en algunas regiones rusas.
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