Melatonina y magnesio: la verdad sobre su poder para dormir
Analizamos la ciencia detrás de la melatonina y el magnesio y por qué la terapia cognitivo-conductual sigue siendo la mejor opción.

En las farmacias de Córdoba, la melatonina y el magnesio están en la lista de suplementos más vendidos para combatir el insomnio, según un informe de 2026. El estante repleto de pastillas que prometen un sueño reparador ha generado curiosidad y debate entre los consumidores locales.
La melatonina es una hormona que nuestro cuerpo produce de forma natural. Su función principal es marcar el reloj interno: cuando la luz se va, el pineal libera melatonina y el cerebro recibe la señal de que es hora de bajar la energía y prepararse para dormir. No es un somnífero que “nokea” al usuario, sino un regulador que ajusta el ritmo circadiano.
El magnesio, por su parte, es un mineral esencial que participa en cientos de reacciones metabólicas. En el sueño, actúa sobre los receptores GABA, que son inhibidores y generan calma, y bloquea los receptores NMDA, que son excitatorios. El resultado es una relajación neuromuscular que atenúa la hiperactividad cerebral y facilita el descanso.
En cuanto a la evidencia, la melatonina cuenta con el respaldo científico más sólido. Estudios publicados en 2026 indican que una dosis entre 0,5 y 5 mg tomada 60 a 90 minutos antes de acostarse reduce el tiempo de conciliación en siete minutos, aunque algunas voces apuntan a que puede llegar a dormir 14 minutos antes. Su eficacia se destaca especialmente en trastornos de fase de sueño retardada, siempre que se acompañe de una higiene del sueño adecuada.
El magnesio, aunque su literatura es más reciente, muestra resultados prometedores. Una revisión narrativa del mismo año vinculó niveles bajos de magnesio con sueño fragmentado. Un metaanálisis 2026 demostró que dosis de 300 a 500 mg diarios redujeron el tiempo para dormirse en 17,4 minutos, mejoraron la calidad del sueño en un 28% y aumentaron la fase de sueño profundo en un 18%. Sin embargo, su beneficio se limita a quienes presentan déficit de magnesio, algo poco frecuente en la dieta argentina actual.
Los suplementos combinados, que el mercado vende como una fórmula “potenciada”, carecen de evidencia que demuestre una ventaja sobre la toma individual o el placebo. La sinergia entre melatonina y magnesio sigue siendo un mito comercial.
Para los que sufren insomnio crónico, la terapia cognitivo‑conductual (CBT‑i) sigue siendo la primera línea de tratamiento. La CBT‑i aborda la higiene del sueño, las rutinas diarias y los factores psicológicos que mantienen a la gente alerta. Cuando se indica, la melatonina y el magnesio pueden ser aliados, pero no sustituyen la intervención psicológica.
En la práctica cotidiana, los consumidores que buscan una solución rápida deben evaluar su estado de salud y considerar la terapia cognitivo‑conductual como la opción más efectiva a largo plazo. La melatonina y el magnesio pueden ayudar en casos específicos, pero no son la panacea que muchos esperan.
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