Khamenei insta a los países musulmanes a unirse contra EE. UU. e Israel
El líder supremo de Irán advierte que la división sirve a los enemigos del islam y condiciona la reapertura del estrecho de Ormuz al cumplimiento de EE. UU.

Khamenei insta a los países musulmanes a unirse contra EE. UU. e Israel
El domingo, el ayatolá Mojtaba Khamenei, líder supremo de Irán, publicó un mensaje en sus redes sociales pidiendo a los gobiernos musulmanes de Asia Occidental y del Golfo Pérsico que reconozcan a Estados Unidos e Israel como su «verdadero enemigo». La declaración coincidió con el aniversario del nacimiento del profeta Mahoma y se dio a conocer a seis meses del estallido de la guerra en Oriente Medio.
El llamado a la unidad islámica
Khamenei, que lleva al mando el país desde la muerte de su padre, Alí Khamenei, a principios de febrero, reiteró que los «gobernantes criminales» de EE. UU. y el «falso régimen sionista» son enemigos acérrimos de la amistad entre los pueblos musulmanes. En su comunicado, el dirigente iraní acusó a ambos de sembrar discordia entre la población iraní y otras naciones islámicas, y preguntó retóricamente si la causa palestina estaría tan indefensa si los musulmanes permanecieran unidos.
Contexto de la guerra y la presión sobre Irán
Desde el inicio del conflicto, Irán ha lanzado ataques contra bases militares estadounidenses en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Catar y Baréin, lo que ha profundizado la enemistad con esos estados. Al mismo tiempo, el país enfrenta un bloqueo naval estadounidense y sanciones económicas que han mermado el nivel de vida de los iraníes. En medio de esa presión, Khamenei también ha instado a la cohesión social interna, prohibiendo cualquier acción que pueda dividir a la población.
Acuerdo con Omán y el estrecho de Ormuz
El mismo día del comunicado, Irán confirmó que el acuerdo con Omán para reabrir el estrecho de Ormuz sigue pendiente de que EE. UU. cumpla los compromisos asumidos en el memorando de entendimiento de junio. El viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, señaló que la puesta en marcha del corredor de tránsito dependerá del fin del cerco estadounidense, la conclusión de la guerra en todos los frentes, incluido el libanés, y la eliminación de las sanciones contra Irán.
Irán cerró el paso de Ormuz a mediados de julio tras nuevos bombardeos estadounidenses. Desde entonces, Teherán mantiene su postura de cobrar tasas por servicios de navegación, seguridad y medio ambiente a los buques que transiten la vía, que antes transportaba el 20 % del crudo mundial. Washington se opone a esas tarifas, lo que mantiene la tensión sobre una de las rutas más estratégicas del planeta.
Implicancias económicas y políticas
En un comunicado anterior, Khamenei había pedido una desdolarización gradual de la economía iraní y el refuerzo de la producción nacional para sostener el crecimiento. La combinación de sanciones, bloqueo naval y la incertidumbre sobre el tránsito por Ormuz ha encarecido la importación de bienes esenciales y ha erosionado la confianza de inversionistas locales y extranjeros.
El mensaje de Khamenei, más allá de la retórica religiosa, busca consolidar una frente común contra lo que percibe como una agresión occidental coordinada. Al mismo tiempo, la condición puesta a EE. UU. para la reapertura del estrecho muestra la intención de Teherán de usar la presión geoestratégica como palanca en las negociaciones, mientras intenta reforzar su liderazgo dentro del mundo musulmán.
En definitiva, el llamado del líder supremo iraní combina una advertencia política con una estrategia económica, intentando unir a los países islámicos bajo una causa compartida y, a la vez, presionar a Washington para que modifique su postura en la región.
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