Ucrania derriba drones sobre la mayor refinería europea de Rusia y agrava la escasez de combustible
Un ataque con 62 drones sobre la refinería Kirishi deja edificios dañados y amenaza la oferta de combustible ruso.

Ucrania derriba drones sobre la mayor refinería europea de Rusia y agrava la escasez de combustible
Durante la madrugada del sábado, una ola de 62 drones sobrevoló la zona industrial de Kirishi, en la provincia de Leningrado, y alcanzó la refinería Kirishinefteorgsintez, la mayor instalación de refinado de crudo en la parte europea de Rusia. El gobernador regional, Alexandr Drozdenko, informó por Telegram que varios edificios residenciales resultaron dañados y que un incendio se desató en la planta, aunque aseguró que fue extinguido rápidamente.
El ataque y sus consecuencias inmediatas
Testigos locales citados por el canal independiente ruso Astra describieron explosiones y una densa columna de humo que se elevó sobre la refinería. La autoridad rusa no confirmó oficialmente el objetivo, pero la información coincidió con la del medio ucraniano Exilenova+, que señaló a Kirishinefteorgsintez como el blanco. La planta, que procesó 17,5 millones de toneladas de crudo en 2024 (unos 350.000 barriles diarios), representa el 6,6 % de la capacidad total de refinación rusa y abastece gran parte del norte y noroeste del país.
La refinería Kirishi: pieza clave del suministro ruso
Kirishi se había convertido en un punto neurálgico después de que un ataque anterior obligara a su cierre provisional en mayo. Su capacidad para producir gasolina, diésel y nafta la coloca como una de las últimas líneas de defensa del mercado interno ruso frente a las sanciones occidentales. Antes del ataque, la producción nacional de nafta rondaba las 80.000 toneladas diarias, mientras la demanda interna superaba las 115.000, lo que dejaba al país cubriendo apenas el 85 % de sus necesidades.
Repercusiones en el mercado de combustibles
El daño potencial a la refinería podría empujar la escasez de combustible a niveles críticos, especialmente en regiones que dependen de sus productos. Analistas energéticos advierten que una paralización prolongada obligaría a Rusia a depender aún más de importaciones de crudo y productos refinados, encareciendo la guita para los consumidores y presionando los precios al por mayor. En medio de la crisis, los transportistas ya reportan dificultades para mantener los surtidores abastecidos, y la población teme largas filas en las estaciones.
Respuesta rusa y escalada del conflicto
El Ministerio de Defensa ruso comunicó que sus defensas antiaéreas derribaron 494 drones ucranianos en 14 regiones, incluida Crimea y los mares Negro y Azov, durante la misma noche. En paralelo, Moscú anunció la preparación de “masivos ataques” contra instalaciones energéticas ucranianas, en represalia por los constantes ataques a la infraestructura civil y petrolera rusa. La guerra de largo alcance se ha convertido en una lucha por debilitar la capacidad productiva del adversario, con bombardeos que ya dejaron muertos y heridos en depósitos de municiones cerca de Kiev.
Mientras los diplomáticos de Estados Unidos intentan reactivar las conversaciones de paz, la presión sobre la población civil se intensifica. La escasez de combustible, ya latente antes del ataque, se perfila como una nueva arma económica que afectará tanto a la vida cotidiana como a la actividad productiva en el territorio ruso.
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