La Armada china intensifica sus pasadas cerca de Amami‑Oshima y enciende la alarma en Tokio
Destructores chinos cruzan el estrecho que une el mar de China Oriental con el Pacífico, provocando temores de colisión y una carrera armamentista en la zona.

La Armada china intensifica sus pasadas cerca de Amami‑Oshima y enciende la alarma en Tokio
En lo que va de 2024, al menos diez destructores de la Armada popular china cruzaron el estrecho que conecta el mar de China Oriental con el océano Pacífico, a escasos metros de la costa de Amami‑Oshima, una isla del archipiélago de Ryukyu bajo jurisdicción japonesa. La vigilancia marítima de Tokio detectó cada una de esas maniobras y las calificó como una provocación que pone en jaque la seguridad nacional, el peor escenario que el país ha vivido desde la Segunda Guerra Mundial.
Un pasaje angosto que se vuelve pista de entrenamiento
El canal de 11 kilómetros de ancho, famoso por sus bajíos y corrientes traicioneras, es parte de la llamada Primera Cadena de Islas, la barrera que Estados Unidos y China consideran clave para controlar el acceso al Pacífico occidental. Según expertos navales citados por The Wall Street Journal, la Armada china usa ese corredor para ensayar maniobras en un entorno que, de ser necesario, podría convertirse en zona de combate. La ruta es mucho más estrecha que el paso de Miyako, que supera los 240 kilómetros, lo que la hace visible y vulnerable a la observación de los buques de la Fuerza de Autodefensa japonesa.
Temores locales y planes de evacuación
El alcalde de Setouchi, Naruhito Kamada, ex luchador de sumo, manifestó su preocupación ante la posibilidad de una colisión en el angosto canal. “Siento una sensación de crisis”, declaró, mientras trabajaba con autoridades municipales en un plan de evacuación para los 60 000 habitantes de la isla. La comunidad, que ha heredado una tradición pacifista desde la ocupación estadounidense posterior a la guerra, ahora se enfrenta a la sombra de una posible confrontación militar.
El legado histórico de Amami‑Oshima y su valor estratégico
Más allá de sus manglares, arrecifes de coral y cultivos de maracuyá, granada y mandarina, Amami‑Oshima alberga ruinas de fortalezas del siglo XIX y depósitos de municiones de la época en que Japón se enfrentó a China y Rusia. Durante la Segunda Guerra Mundial, la isla sirvió como base para lanchas suicidas shinyo, y tras el conflicto fue ocupada por Estados Unidos hasta 1953. Esa historia alimenta una profunda resistencia pacifista entre sus residentes, que temen volver a ser peones de una estrategia militar ajena.
Opiniones encontradas entre los isleños
Mientras algunos, como el ingeniero jubilado Masayuki Seki, rechazan la presencia de las Fuerzas de Autodefensa y advierten sobre una carrera armamentista, otros ven en la militarización una garantía de seguridad. Keiichiro Tabata, propietario de un pequeño hotel en Amami City, comentó que la presencia de bases militares “alivia la ansiedad local” ante una eventual contingencia en Taiwán, aunque sigue recibiendo turistas chinos, pese a incidentes como la detención de visitantes que transportaban más de 5 000 cangrejos protegidos, especie codiciada por coleccionistas internacionales.
El contexto geopolítico que alimenta la tensión
Los movimientos chinos se insertan en un panorama regional cada vez más hostil: Corea del Norte prueba misiles de corto alcance con capacidad nuclear táctica, Rusia realiza ejercicios con misiles cerca de las islas Kuriles y la alianza con Estados Estados Unidos se tambalea tras los cuestionamientos del expresidente Donald Trump sobre el aporte japonés a la defensa colectiva. En respuesta, la primera ministra Sanae Takaichi ha duplicado el presupuesto de defensa al 2 % del PIB y ha solicitado 56 000 millones de dólares para misiles y drones, además de reforzar radares en islas remotas como Kitadaitojima.
Para Hiroshi Ota, ex comandante de una unidad de misiles convertido ahora en guía de trekking, la vulnerabilidad de Japón es evidente. “Rodeado de países así, Japón es extremadamente vulnerable. Sin el respaldo militar de Estados Unidos, no puede sobrevivir”, advirtió. La presencia cada vez más frecuente de destructores chinos frente a Amami‑Oshima, por tanto, no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia que busca probar la capacidad de respuesta japonesa y, de paso, medir la reacción de Washington en caso de un conflicto por Taiwán.
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