Hundimiento de sangre en Bab al‑Mandeb: la ofensiva hutí deja más de 120 muertos
La violencia más sangrienta de los últimos años deja 129 fallecidos y amenaza la única ruta marítima de Arabia Saudita.

Más de 120 personas han muerto desde que los hutíes lanzaron ayer una ofensiva terrestre en el estrecho de Bab al‑Mandeb, el paso que conecta el mar Rojo con el Golfo de Adén. El recuento de la AFP, basado en fuentes militares y médicas, indica que la cifra de fallecidos ya supera los 129, con decenas de heridos que aún esperan atención.
El recuento de muertos se dispara
Un oficial del ejército yemení, que prefirió mantenerse en el anonimato, confirmó que 66 de sus soldados fueron abatidos. Por su parte, fuentes cercanas a los rebeldes reportan al menos 62 combatientes hutíes muertos, además de la pérdida de un civil según una fuente médica independiente. En total, los reportes oficiales del gobierno yemení hablan de 39 efectivos progubernamentales fallecidos desde el inicio de los combates el jueves.
El contexto geopolítico del estrecho
La tregua alcanzada en 2022 entre el gobierno de Yemen y los hutíes se vino abajo en julio, en medio de la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán. Desde entonces, los rebeldes, respaldados por Teherán, intensificaron sus ataques contra posiciones controladas por la coalición liderada por Arabia Saudí. La caída de la ruta de Ormuz a manos de Irán en febrero obligó a que el estrecho de Bab al‑Mandeb se convirtiera en la única salida marítima para el petróleo saudí.
Objetivos estratégicos de los hutíes
Según una fuente militar, los hutíes pretenden apoderarse de las zonas que bordean el estrecho para controlar una vía que conecta Asia con Europa a través del canal de Suez. Aunque aún no dominan territorio con acceso directo al paso, sí mantienen el control de la ciudad portuaria de Hodeida, lo que les permite lanzar cohetes y drones contra objetivos costeros y buques que transitan por el mar Rojo.
Repercusiones para la navegación mundial
El bloqueo anunciado contra los buques saudíes y la creciente frecuencia de ataques a la navegación ponen en jaque a las compañías navieras que dependen de esa ruta. Cada día que el estrecho quede bajo amenaza, los costos de transporte aumentan y los precios del crudo pueden verse afectados a nivel global. Mientras tanto, la población civil yemení sigue atrapada en una guerra que lleva ocho años sin señales de resolución.
El conflicto sigue sin un balance oficial por parte de ninguno de los bandos, pero la magnitud de los muertos y la presión sobre una arteria marítima vital hacen prever que la comunidad internacional tendrá que intervenir de forma más decidida para evitar una escalada que impacte no solo a Yemen, sino al comercio mundial.
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