Guyana acoge a seis migrantes deportados bajo el programa temporal de EE. UU.
Seis migrantes llegan a Guyana bajo un convenio de retorno voluntario asistido firmado con la administración Trump.

Guyana acoge a seis migrantes deportados bajo el programa temporal de EE. UU.
El lunes la Cancillería de Guyana confirmó la llegada de seis personas que fueron expulsadas de Estados Unidos en el marco de un acuerdo provisional firmado con la administración Trump. El secretario de Relaciones Exteriores, Robert Persaud, explicó que el convenio, que lleva un año de vigencia, surgió tras varios meses de negociaciones entre ambas partes.
Un esquema de retorno voluntario asistido
El programa, llamado Retorno Voluntario Asistido, no contempla el asentamiento definitivo de los migrantes. Cada caso será revisado individualmente y, una vez cerrado el expediente, los beneficiarios podrán regresar a su país de origen o ser reubicados en un tercer destino que elijan. La normativa exige que los deportados no tengan antecedentes penales y que hayan aceptado voluntariamente ser trasladados a territorio guyanés.
Compromiso con derechos humanos y cooperación internacional
El presidente Irfaan Ali presentó la medida como una muestra de la política de cooperación internacional de su gobierno y como un gesto de respeto a los derechos humanos. Sin embargo, la Cancillería dejó claro que la estadía en Guyana será transitoria y que el Estado no asumirá costos de alojamiento ni de asistencia; esas tareas recaerán en la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Guyana entre los países que acogen deportados de EE. UU.
Con este paso, Guyana se suma a una lista de más de treinta naciones que firmaron acuerdos similares con Washington para recibir a migrantes expulsados, aunque no sean ciudadanos del país receptor. En el Caribe, otras naciones como San Cristóbal y Nieves, Belice y Santa Lucía también han aceptado contingentes reducidos. Más al sur, Suazilandia informó a fines de agosto que recibió a dos latinoamericanos bajo un acuerdo de 5,1 millones de dólares, generando críticas de organismos de derechos humanos.
Perspectivas y desafíos
El programa se enmarca en una fase de intensificación de expulsiones por parte de la Casa Blanca, que busca trasladar a personas sin antecedentes penales a terceros países. La llegada de los seis migrantes a Guyana plantea preguntas sobre la capacidad del Estado y de la OIM para gestionar la estadía temporal y garantizar que se respeten los derechos de los individuos involucrados. Mientras tanto, el gobierno guyanés mantiene la postura de aceptar solo un número limitado de casos, subrayando que la medida no constituye una vía de reasentamiento permanente.
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