Los drones ucranianos hacen mella en la economía rusa: pérdidas de miles de millones y caos logístico
Los ataques de larga distancia golpean refinerías, comercio electrónico, agricultura y aviación, costando al Kremlin cerca del 1 % del PBI.

El presidente ruso Vladimir Putin reconoció, por primera vez y con cifras concretas, que la campaña de drones de larga distancia lanzada por Kiev le está costando al país alrededor del 1 % del Producto Interno Bruto, unos 25.000 millones de dólares. El mandatario insistió en que esa pérdida no es “crítica”, pero el resto del mundo ya ve cómo la ofensiva ucraniana está reconfigurando el día a día de los rusos.
Refinerías bajo fuego: la gasolina se vuelve un lujo
Según un análisis del Wall Street Journal firmado por Alexander Osipovich, el sector más golpeado es el procesamiento de crudo. Datos de la consultora Energy Aspects indican que la capacidad de refinar petróleo ruso cayó de 5 millones de barriles diarios en agosto de 2022 a 3,8 millones en agosto de 2023. La escasez se refleja en la calle: la aplicación más descargada del país ahora ayuda a los conductores a localizar estaciones con nafta disponible.
Rusia, que siempre se presentó como uno de los mayores productores de energía del planeta, tuvo que importar combustible desde la India, relajar los estándares de calidad de refinerías soviéticas de segunda línea y prohibir la exportación de diésel. El precio de la nafta subió un 19 % en lo que va del año, complicando la tarea del banco central, que busca bajar una inflación que ronda el 6 % anual, muy por encima de la meta del 4 %.
Comercio electrónico bajo ataque: Wildberries y Ozon en llamas
El segundo frente señalado por el WSJ se concentra en la infraestructura de venta online. Desde julio, más de 30 bombardeos han impactado centros logísticos de los gigantes Wildberries y Ozon, provocando incendios que dejaron a miles de pequeños vendedores sin inventario. Vídeos con lágrimas y pedidos de ayuda inundaron las redes sociales.
La consultora moscovita Data Insight estima daños directos superiores a los 10.000 millones de dólares y una pérdida de ventas de al menos 12.000 millones para el próximo año. El banco estatal VTB, principal acreedor de Wildberries con préstamos entre 6.000 y 7.000 millones de dólares, vio sus acciones desplomarse más del 25 % este año, tocando mínimos históricos a fines de agosto.
Agricultura en jaque: el trigo ruso se desploma
Un tercer frente, menos visible pero igualmente decisivo, son los ataques a terminales portuarias y buques de carga en el Mar Negro y el de Azov. La consultora SovEcon informó que las exportaciones rusas de trigo se hundieron más del 50 % en agosto respecto al mismo mes del año anterior, el nivel más bajo desde 2010. El excedente interno ha empujado los precios locales a la baja justo cuando el trigo cotiza cerca de su máximo de tres años a nivel global.
Rostov, la principal zona granjera del país, declaró la emergencia agrícola. Andrey Sizov, director de SovEcon, describió la situación como “un escenario sin precedentes” y advirtió una ola de quiebras en el campo.
Aviación paralizada: cierres masivos de aeropuertos
El cielo tampoco está exento. Según la firma de seguridad aérea Osprey Flight Solutions, los aeropuertos rusos cerraron 993 veces en agosto por la presencia de drones cerca de las pistas, casi cinco veces más que hace medio año. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski lo llevó al extremo al afirmar que el espacio aéreo ruso “prácticamente se va a cerrar”, una advertencia dirigida a las aerolíneas no occidentales que aún operan en Rusia.
En conjunto, estos impactos demuestran que la estrategia ucraniana ha dejado de enfocarse exclusivamente en objetivos militares para atacar los engranajes que mueven la economía cotidiana de los rusos, generando una presión que el Kremlin aún no ha logrado neutralizar.
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