Irán bajo presión: arrestos masivos y la sombra de grupos armados internos en medio de la guerra
El régimen de Teherán intensifica detenciones mientras enfrenta posibles revueltas y milicias separatistas.

Irán bajo presión: arrestos masivos y la sombra de grupos armados internos en medio de la guerra
El domingo pasado el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) anunció la detención de ocho personas en la provincia sureña de Fars, acusadas de usar cócteles molotov y quemar neumáticos durante las protestas nacionales de enero. El comunicado oficial vinculó a los detenidos con supuestas células “antirrevolucionarias” y “monárquicas”, reforzando la narrativa del gobierno de que la guerra contra Israel y Estados Unidos se traduce en una amenaza directa a la seguridad del país.
Un clima de represión y descontento económico
Las autoridades iraníes llevan semanas señalando que el malestar social, alimentado por una economía que se desmorona y una inflación que supera el 100 %, podría desencadenar nuevas protestas. El Ministerio de Inteligencia había revelado el 18 de marzo la captura de 111 “células monárquicas” en 26 provincias, una cifra que busca proyectar control interno mientras la población se enfrenta a la escasez de guita y al encarecimiento de los alimentos.
Durante las protestas de enero, la ONU y organizaciones de derechos humanos denunciaron la brutalidad de las fuerzas de seguridad, que dejaron miles de muertos y cientos de detenidos. El poder judicial ha ejecutado a decenas de presos políticos, entre ellos estudiantes, periodistas y trabajadores de la salud, bajo el pretexto de proteger la seguridad nacional.
Monarquía en la retórica, pero sin fuerza armada
En redes y manifestaciones se escucharon cantos a Reza Pahlavi, hijo del último sha, quien desde el exilio ha llamado a huelgas y protestas contra el régimen. Sin embargo, los analistas coinciden en que no existen grupos armados monárquicos de peso operando dentro de Irán. La mayor parte de la movilización reciente se ha centrado en reclamos económicos y en el rechazo a la represión, más que en un apoyo explícito a la restauración de la monarquía.
Milicias kurdas y baluchas: la amenaza no estatal más tangible
En el norte, los combatientes kurdos que operan cerca de la frontera con Irak representan la principal amenaza armada no estatal. Reuters informó a inicios de marzo que entre 5 000 y 8 000 guerrilleros de organizaciones como PJAK, PDKI y PAK estaban en fase de preparación para una posible incursión transfronteriza, aunque advirtieron que carecían de armamento suficiente y no recibieron la señal clara de Washington para actuar.
Al sureste, la zona fronteriza con Pakistán sigue siendo un refugio para separatistas baluches. A fines de agosto fuerzas de seguridad desarticularon una célula de Jaish al‑Adl, dejando un combatiente muerto, seis detenidos y una captura de rifles, lanzagranadas y explosivos.
El factor externo y la percepción iraní
El presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu han reiterado su objetivo de debilitar al Estado iraní, incluso hablando abiertamente de un posible derrocamiento. Estas declaraciones alimentan la percepción de Teherán de que cualquier apoyo externo a milicias étnicas constituye una amenaza existencial, según el investigador Alex Vatanka del Instituto de Medio Oriente.
El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, advirtió que la combinación de guerra, sanciones y bloqueo naval podría empujar a los iraníes a las calles, incluso provocando fisuras dentro del propio CGRI. Mientras tanto, expertos como Trita Parsi advierten que, de intensificarse el conflicto después de las próximas elecciones legislativas, milicias separatistas podrían volverse más problemáticas para Teherán, aunque todavía no representan un riesgo de colapso del régimen.
Perspectivas a corto plazo
El gobierno de Irán sigue apostando por una campaña de represión y por la denuncia de supuestas conspiraciones externas para justificar sus medidas. La población, sin embargo, sigue cargada de frustración por la falta de guita y la ausencia de oportunidades laborales. El equilibrio entre la presión interna y la amenaza de grupos armados no estatales será clave para definir si el régimen logra mantenerse o si la combinación de factores externos e internos desencadena una nueva ola de protestas.
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