Dos muertos y cuatro heridos tras ataque con drones ruso a una gasolinera en Kiev
Un ataque con drones ruso deja dos víctimas mortales y cuatro heridos en una estación de servicio de la capital ucraniana.

Esta mañana, un enjambre de drones de fabricación rusa impactó una estación de servicio en el centro de Kiev, dejando al menos dos personas fallecidas y cuatro más ingresadas en hospitales, informó el alcalde Vitali Klitschko a través de sus redes sociales.
Una nueva ola de ataques contra la infraestructura civil
El atentado se produce en medio de una creciente inquietud en la capital ucraniana: Moscú parece haber puesto en marcha una campaña sistemática contra las estaciones de combustible. Según el gigante petrolero nacional Ukrnafta, dos de sus puntos de venta fueron alcanzados simultáneamente, lo que sugiere una coordinación previa del ataque.
¿Por qué los drones?
En los últimos días, Rusia ha desplegado un modelo de dron más veloz, impulsado por motores a reacción y capaz de superar los 600 km/h. Estas máquinas, difíciles de interceptar, se han usado no solo contra gasolineras, sino también contra centros logísticos, almacenes y nodos de suministro que sustentan la economía civil y militar de Ucrania.
Objetivo declarado: paralizar la actividad económica
El analista militar Igor Koziy, del Instituto de Cooperación Euroatlántica de Kiev, explicó que el fin último de estos ataques es “paralizar la actividad económica y complicar el transporte de cualquier mercancía”. El director de Ukrnafta, Bogdan Kukura, calificó los actos como “terror contra la población civil”, subrayando que no persiguen fines militares.
El contexto de la ofensiva aérea rusa
El mismo día, el Ministerio de Defensa ruso anunció una serie de ataques combinados contra instalaciones estratégicas en varias ciudades: centros de datos, logísticos y puertos. En Kiev se señaló el daño al centro de datos “Be‑Mobile” y al complejo logístico de Hostomel, ambos vinculados al suministro de información y componentes de drones para las Fuerzas Armadas ucranianas. En Jmelín, Dnipropetrovsk y Odesa se reportaron daños a almacenes de piezas de drones y a una planta automotriz dedicada a la reparación de equipos bélicos.
Las autoridades ucranianas confirmaron que la noche anterior Rusia volvió a lanzar misiles y drones contra la capital, hiriendo a ocho personas y dañando un edificio de nueve plantas. La magnitud de la ofensiva subraya la capacidad de Moscú para operar en múltiples frentes simultáneos, mientras la población civil sigue pagando el precio.
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