Mark Carney impulsa la alianza Canadá‑UE en medio de la guerra comercial con EE.UU.
El primer ministro canadiense busca duplicar el comercio fuera de Estados Unidos y estrechar lazos con Europa desde Estrasburgo

Carney se pronuncia ante el Parlamento Europeo
El primer ministro canadiano Mark Carney arribó a Estrasburgo este miércoles para asistir al discurso de Estado de la Unión de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ante el Parlamento Europeo. Fue el primer jefe de gobierno extranjero invitado a esa exposición, una señal clara de que Ottawa quiere reforzar sus lazos con Bruselas mientras la relación con Washington se vuelve cada vez más tensa.
En su intervención del jueves, Carney presentó lo que llamó una «alianza única» entre Canadá y Europa, subrayando la necesidad de diversificar los destinos de exportación y reducir la dependencia de la economía estadounidense. Según declaraciones a Reuters, el mandatario canadiense se comprometió a duplicar el comercio con países ajenos a EE.UU. en la próxima década.
Objetivos de la cumbre Canadá‑UE
Las conversaciones más detalladas sobre la futura relación se fijaron para la cumbre Canadá‑UE que se celebrará a finales de octubre en Montreal. La ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand, destacó que la cooperación se ha estrechado especialmente en el último año y medio, y que la UE representa una jurisdicción con valores y intereses económicos compartidos.
En medio de la guerra comercial iniciada por Donald Trump, Ottawa busca ampliar su mercado en Europa, ya que el acuerdo comercial vigente aún no está ratificado por diez de los veintisiete estados miembros. La idea de que Canadá se convierta en «miembro asociado» de la UE, mencionada en un informe del Wall Street Journal, generó debate: varios diplomáticos europeos subrayaron que la distancia geográfica y los marcos legales hacen inviable cualquier adhesión formal.
Desafíos en telecomunicaciones y lácteos
El profesor Mark Manger, de la Universidad de Toronto, señaló la frustración europea ante la negativa canadiense a abrir dos sectores protegidos: las telecomunicaciones y los productos lácteos. «Ambos mercados están cerrados; tendríamos que presentar una oferta que la UE quiera», explicó Manger, poniendo en evidencia que, pese al entusiasmo, persisten barreras comerciales que dificultan la profundización de la relación.
Cooperación en defensa y seguridad digital
En defensa, Canadá se sumó en diciembre a una iniciativa europea para incrementar el gasto militar, convirtiéndose en el primer país no europeo en participar en la estrategia continental de adquisición de material bélico. Anand Sundar, asesor del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, indicó que la defensa es el campo donde la dependencia de EE.UU. es más profunda y donde resulta más fácil ganar apoyo público conjunto.
El embajador canadiense ante la UE, Jonathan Wilkinson, confirmó que los contactos con funcionarios europeos son estrechos y que existe un respaldo tácito para una relación más cercana, sobre todo en áreas como inteligencia artificial y servicios digitales, que pueden fortalecer la soberanía de Ottawa.
Mientras tanto, diplomáticos europeos advirtieron que los ataques verbales de Trump contra Canadá generan preocupación en Bruselas, aunque la mayoría prefiere no respaldar públicamente una postura más agresiva de Carney por temor a una escalada que también afecte a Europa.
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