Reencuentro con la memoria: la sesión del Consejo Directivo de la Facultad de Artes en La Perla
Una sesión académica que se transformó en acto de memoria y resistencia en el antiguo centro de tortura de la dictadura.

Reencuentro con la memoria: la sesión del Consejo Directivo de la Facultad de Artes en La Perla
El lunes, el máximo órgano de gobierno de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba se trasladó al Espacio de Memoria “La Perla”, el antiguo centro clandestino de detención, tortura y exterminio, para llevar a cabo una sesión extraordinaria que combinó decisiones administrativas con un profundo acto de recuerdo.
El recinto, que durante la última dictadura cívico‑militar fue escenario de desapariciones, torturas y asesinatos, hoy funciona como un monumento a la memoria colectiva. Sus paredes de ladrillo visto, que a simple vista parecen una escuela rural, guardan el eco de los más de 2.500 víctimas que pasaron por allí, y su presencia en el paisaje cordobés resulta a la vez contradictoria y necesaria para que la sociedad no olvide.
Los guías del sitio ofrecieron una visita guiada que, según los presentes, permite transformar el horror en una lección viva. “Entrar a La Perla es una experiencia que vuelve a poner la historia en el cuerpo”, comentó uno de los guías, mientras señalaba que la memoria allí no es un mero recuerdo, sino una herramienta para evitar la repetición de los abusos del pasado.
Durante la reunión se aprobó el nuevo nombre del Centro de Conservación, Documentación Audiovisual y Cinemateca, que pasó a llamarse “Raymundo Gleyzer”, y se creó una Comisión para la Restitución de Legajos de personas detenidas‑desaparecidas y asesinadas durante la dictadura en la Facultad de Artes.
La decana Alicia Cáceres presidió la sesión, pero el momento más emotivo llegó con la presencia de Ana María Mohaded, ex decana secuestrada y torturada en La Perla. Su testimonio, cargado de dolor y esperanza, cerró la jornada con una carga simbólica que pocos consejos directivos llegan a vivir.
La sesión extraordinaria
La decisión de nombrar al Centro de Conservación como “Raymundo Gleyzer” buscó rendir homenaje a un periodista y militante cultural desaparecido en 1976. La nueva Comisión para la Restitución de Legajos tendrá como objetivo recuperar documentación de los estudiantes, docentes y trabajadores que fueron víctimas del terrorismo de Estado.
Además de la decana Cáceres, en la mesa estuvieron presentes Tamara Pez, secretaria de Derechos Humanos y Diversidad de la Provincia; María Cristina, directora del Archivo Provincial de la Memoria; Noel Tabera, directora del Espacio para la Memoria La Perla; Guadalupe Mías, coordinadora del Observatorio de Derechos Humanos de la UNC; Andrea Bocco, vicedecana de Filosofía y Humanidades; y Ludmila da Silva Catela, directora del Programa de Derechos Humanos de la Facultad.
Los discursos en el encuentro
“Nos llena de orgullo trabajar en un espacio que nos confronta directamente con los derechos y la educación pública”, afirmó la decana Cáceres al abrir la sesión. Para ella, la discusión sobre la memoria es también una reflexión sobre la función de las artes en la formación de ciudadanos críticos.
Noel Tabera destacó la transformación del lugar: “Convertir un sitio de horror en un espacio de vida es una conquista que se logró con años de lucha conjunta entre la universidad y la Comisión Provincial de la Memoria”. Añadió que la tarea de nombrar lo ocurrido sigue siendo un desafío colectivo que se alimenta de los testimonios de sobrevivientes y familiares.
Tamara Pez, en representación del gobierno provincial, subrayó la necesidad de que la política de memoria se convierta en una práctica transversal: “Queremos que estas experiencias no queden aisladas, sino que se integren en la agenda pública y fortalezcan la reparación colectiva”.
El testimonio de Mohaded incluyó la lectura de un poema dedicado a su compañero desaparecido y una reflexión sobre el poder transformador del arte y la memoria: “El arte convierte el dolor en resistencia y la memoria nos permite imaginar un futuro diferente”.
Al cerrar la sesión, la ex decana nombró a treinta estudiantes y docentes que fueron detenidos en La Perla, la mayoría aún desaparecidos, y declaró que sus voces siguen presentes en el Consejo Directivo: “Aquellos que intentaron borrarnos hoy están aquí, representados y escuchados”.
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