Dos días bajo los escombros: la lucha de Nayarit Colmenares por sobrevivir y volver a crear
La odisea de Nayarit Colmenares, atrapada dos días bajo los escombros y su camino hacia la recuperación

En la tarde del 24 de junio de 2023, a las 6:05, Henry salió de la cocina del cuarto piso del edificio Palmar Este 1 en Caraballeda, La Guaira, y le advirtió a su esposa que el edificio temblaba. Nayarit Colmenares, de 39 años, arquitecta y diseñadora, se refugió bajo una viga cerca del balcón y, en cuestión de segundos, dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron la zona. El edificio se inclinó, la estructura se desplomó y ella quedó atrapada bajo los escombros, con el cuerpo de su marido a su lado.
El temblor que lo cambió todo
El movimiento fue descrito por Nayarit como una ola que la convirtió en una muñeca giratoria sin control. Cayó sobre su brazo y pierna derechos, sintiendo un calor abrasador que la quemó la piel. La oscuridad total la envolvió y, sin saber dónde estaba Henry, soltó el último susurro que pudo: «Te amo, Henry». A diferencia de muchos, nunca perdió la conciencia; escuchaba el agua corriendo entre los bloques y temía ahogarse, pero el nivel no subió.
Horas de angustia en la oscuridad
Con el tiempo, el miedo a quedarle sin aire la llevó a recitar una regla de supervivencia: «tres minutos sin aire, tres días sin agua, tres semanas sin comer». A las 19:00 sonó una alarma programada para un curso de inteligencia artificial que ambos seguían; el sonido le confirmó que había pasado una hora desde el colapso. Los teléfonos seguían repicando, pero sus intentos de alcanzarlos con la única mano que podía mover resultaron en cortes y sangre.
El silencio se volvió un enemigo. Nayarit rezó el Padre Nuestro y el Ave María una y otra vez, buscando consuelo en la fe mientras su cuerpo permanecía en alerta permanente. Cada minuto que pasaba sin respuesta alimentaba la duda, pero también la fuerza de seguir viva. Cuando tocó una pierna fría y dura, creyó al principio que su marido seguía con vida; al sentir sangre y huesos rotos comprendió la tragedia.
La señal que salvó su vida
Una voz familiar la sacó del abismo: su hermano Erwin la llamó «¡Naya!». Ese único grito le dio la energía para seguir golpeando los escombros. Los rescatistas de El Salvador, enviados con un detector de vida, escucharon sus golpes y establecieron un sistema de comunicación por toques: un golpe para sí, dos para no. Con esas respuestas pudieron ubicarla y planear la excavación.
El equipo médico le insertó una vena y le suministró líquidos mientras continuaban removiendo concreto. La enfermera Heidy Yaneth Aguilar Morales fue la primera en tocarla y, al abrir el hueco, le dijo: «Somos bomberos de El Salvador y no nos vamos hasta sacarte». La luz del atardecer entró cuando rompieron el lavamanos y el espejo del baño del departamento vecino, revelando que Nayarit estaba en un espacio invertido, con una pierna levantada y el cuerpo de Henry a su lado.
El rescate liderado por bomberos salvadoreños
El proceso duró más de seis horas; los bomberos más delgados entraron de cabeza mientras otros empujaban desde arriba. Liberaron primero la pierna y, con una palanca y cuerdas, lograron soltar el brazo derecho atrapado bajo el cuerpo de Henry. Cuando la sacaron, una multitud de personas la rodeó y, al ver el cielo, exhaló al fin un aire que no era polvo.
En el Centro Médico de Pariata y luego en la clínica Santa Sofía de Caracas, los médicos confirmaron que no había fracturas mayores, pero sí heridas por aplastamiento en el lado derecho. La infección de la mano empeoró y le recomendaron amputarla. Nayarit aceptó la decisión, apoyada por su familia, y los cirujanos reconfiguraron músculos y nervios para una futura prótesis mioeléctrica.
Consecuencias y la nueva vida
Tras tres meses, Nayarit sigue terapia psicológica; el sueño se ha normalizado y, aunque no vuelve a soñar con el terremoto, sí con Henry y su mano perdida, experimentando el síndrome del miembro fantasma. Entrena la mano izquierda para dibujar, pintar y tejer, y su hermana abrió una campaña en GoFundMe desde Francia para financiar una prótesis biónica que le devuelva la capacidad creativa.
Los familiares de Henry trabajaron 19 días para recuperar su cuerpo entre los escombros. El saldo oficial del terremoto, publicado el 25 de agosto, ascendió a 6.509 fallecidos y 600.790 toneladas de escombros removidas en La Guaira. Mientras la ciudad sigue reconstruyéndose, Nayarit Colmenares escribe una nueva firma con la izquierda, conservando en su móvil el último mensaje de su esposo y el recuerdo de los últimos minutos juntos bajo tierra.
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