Venezuela entre la estabilización y la espera de una transición democrática
Venezuela avanza en economía, pero la ruta hacia elecciones libres sigue sin definirse.

El escenario tras la captura de Maduro
El 3 de enero de 2026 las fuerzas estadounidenses detuvieron a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en una operación que puso de relieve la fragilidad del régimen chavista. Inmediatamente, la vicepresidenta Delcy Rodríguez juró como presidenta interina ante la Asamblea Nacional controlada por el oficialismo, mientras su hermano Jorge Rodríguez permaneció al frente del parlamento. La decisión de Washington fue clara: mantener la continuidad del poder para evitar el colapso institucional y abrir una hoja de ruta basada en tres etapas –estabilización, recuperación y transición‑ planteada por el secretario de Estado Marco Rubio.
Primeras medidas de estabilización
En los días posteriores a la captura, la administración Trump optó por no desplazar a los altos mandos de las Fuerzas Armadas ni a los cuerpos de seguridad, lo que evitó una escalada de violencia. La ausencia de una fractura interna entre los principales caudillos del chavismo, como Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López y los colectivos armados, permitió que la transición de poder se diera sin enfrentamientos visibles. Incluso la entrega de Alex Saab a autoridades estadounidenses, pese a su simbolismo para el régimen, no provocó una reacción organizada.
Recuperación económica bajo el nuevo acuerdo petrolero
Con la reforma de la ley de hidrocarburos aprobada el 29 de enero, el gobierno interino abrió la puerta a asociaciones público‑privadas y redujo las regalías. Desde la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro de EE. UU. se levantaron restricciones que habilitaron la venta de crudo venezolano a compañías como Chevron, que anunció una inversión de 7 000 millones de dólares para los próximos cinco años. ExxonMobil y otras firmas también avanzan en negociaciones preliminares. Sin embargo, la vida cotidiana de los venezolanos sigue marcada por la hiperinflación (534,2 % interanual), salarios mínimos congelados y frecuentes cortes de energía.
Avances y limitaciones en la reconciliación política
El parlamento interino aprobó una ley de amnistía que liberó a cerca de mil presos políticos, aunque cientos permanecen detenidos. La ONU confirmó una caída en las desapariciones forzadas, pero advirtió que persisten violaciones graves de derechos humanos, sobre todo tras la gestión de los terremotos del 24 de junio, que dejó más de 6 100 muertos y 1,8 millones de damnificados. En junio, Dinorah Figuera regresó del exilio y sostuvo su primera reunión presencial con Jorge Rodríguez, avivando la expectativa de una negociación formal para una transición pacífica.
Negociaciones y la cuestión electoral
Entre el 6 y el 12 de agosto, en la base aérea La Carlota, la oposición y el régimen firmaron una declaración conjunta que incluye la recuperación de 31 toneladas métricas de oro en el Banco de Inglaterra y la reforma del Tribunal Supremo de Justicia. No obstante, analistas señalan que modificar la composición del TSJ no garantiza un cambio sustancial en su funcionamiento. La reforma del Consejo Nacional Electoral, la actualización del padrón y la garantía de libertades políticas siguen sin definirse, lo que mantiene la fecha de elecciones presidenciales en el limbo.
El papel de Estados Unidos y la presión sobre el calendario electoral
Mientras el secretario Rubio insiste en que las elecciones deben celebrarse tan pronto como se reforme el CNE, el presidente Trump elogia a Delcy Rodríguez y subraya la necesidad de consolidar los avances económicos antes de abrir la discusión electoral. Esta divergencia de ritmos pone en riesgo que la fase de estabilización se convierta en un estado permanente, permitiendo al gobierno interino consolidar su poder y a los intereses económicos estadounidenses proteger sus inversiones.
En conclusión, Venezuela avanza en la estabilización y la recuperación económica, pero la transición política sigue sin un calendario definido. La presión estadounidense, la voluntad de la oposición y la capacidad del régimen para maniobrar dentro del nuevo marco serán determinantes para que el proceso evolucione hacia unas elecciones libres y creíbles.
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