Ucrania destruye base de drones y depósitos de munición en el Donbás bajo control ruso
El golpe nocturno a instalaciones militares ucranianas busca frenar el uso de drones rusos mientras la ayuda humanitaria llega a Oleshki bajo fuego.

Durante la madrugada del domingo, las Fuerzas de Defensa de Ucrania lanzaron un ataque coordinado contra un centro de almacenamiento, preparación y lanzamiento de drones de ataque en la ciudad de Donetsk, así como contra dos depósitos de municiones en la región de Lugansk, ambas dentro del Donbás que Moscú mantiene bajo ocupación.
Objetivo de la ofensiva ucraniana
El Estado Mayor ucraniano explicó que destruir instalaciones vinculadas a los drones es una prioridad estratégica, pues busca mermar la capacidad del ejército ruso para emplear sistemas no tripulados en sus ofensivas. La operación incluyó, además, golpes a un depósito logístico en Rovenki y a un almacén de combustibles y lubricantes en Novoamvrósiivske, también en Donetsk.
Ayuda humanitaria en Oleshki bajo fuego
En paralelo, las Fuerzas Armadas ucranianas enviaron 4.000 kilogramos de alimentos a la población de Oleshki, en Kherson, mediante drones. La localidad, con cerca de 2.000 habitantes, se encuentra aislada y sin acceso a suministros básicos. Oleksandr Prokudin, jefe de la administración militar regional, señaló que desde marzo se realizan entregas por el río Dniéper, pero que la última misión fue una de las más grandes, con abastecimiento en cien puntos de la ciudad.
Prokudin denunció que entre los rehenes retenidos por Rusia hay casi medio centenar de niños que viven sin comida, luz ni agua, y acusó a las fuerzas de ocupación de derribar los drones de ayuda y de confiscar o revender la carga destinada a civiles. El canciller ucraniano, Andrí Sibiga, pidió a la comunidad internacional abrir corredores seguros para que la población reciba alimentos, medicinas y una vía de evacuación.
Contraataque ruso con drones masivo
Mientras Ucrania ejecutaba sus golpes, Rusia desató una nueva oleada de ataques con drones que dejó al menos cinco muertos en territorio ucraniano: una víctima en Kiev, tres en Zaporizhzhia y una en Odesa. Según la Fuerza Aérea ucraniana, desde las 18:00 del sábado se lanzaron 170 drones Shahed, aparatos Gerbera, señuelos Parodia y 76 unidades con motor a reacción desde varios puntos de la Federación y de la zona ocupada de Donetsk y Crimea. La defensa antiaérea ucraniana logró neutralizar 147 de esos aparatos.
Los impactos alcanzaron más de dieciséis puntos en Kiev y sus suburbios, provocando heridos entre la población civil. El presidente Volodímir Zelensky informó que los ataques también dañaron infraestructuras energéticas en Odesa, Kharkiv, Sumy, Mikoláyiv, Kherson, Poltava, Zhitómir y la capital.
Contexto de la escalada
Los bombardeos se produjeron un día después de que el canciller ruso, Serguéi Lavrov, declarara ante la ONU que Moscú continuará su campaña militar “sin importar las circunstancias”. Zelensky, por su parte, solicitó una postura más firme de países del G20 y del Sur Global, como China, India y Brasil, que podrían ejercer presión sobre Moscú para impulsar una solución negociada.
En la última semana, según datos oficiales ucranianos, Rusia habría lanzado más de 2.200 drones de ataque, 1.650 bombas aéreas y 38 misiles de diversa índole, lo que subraya la intensidad del conflicto y la necesidad de que la comunidad internacional mantenga canales de ayuda y presión diplomática.
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