Trump asegura que aún es muy pronto para elecciones en Venezuela mientras petroleras estadounidenses se instalan
El expresidente estadounidense advierte que la falta de estabilidad y la llegada de Exxon y Chevron hacen prematura cualquier proceso electoral en Caracas.

Trump asegura que aún es muy pronto para elecciones en Venezuela mientras petroleras estadounidenses se instalan
En una entrevista de 75 minutos publicada por Time el pasado 1 de octubre, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo que la convocatoria de comicios en Venezuela está lejos de ser viable. Según sus palabras, el tema sigue “muy delicado” y “demasiado verde” para que la oposición pueda organizar unas urnas libres.
Elecciones en Venezuela: la posición de Trump
Trump explicó que, aunque la oposición venezolana demanda la celebración de elecciones, él no percibe aún una condición adecuada para que se lleven a cabo. El mandatario señaló que mantendría conversaciones con la presidenta interina, Delcy Rodríguez, pero advirtió que “ahora mismo es un tema muy delicado”. La frase “demasiado verde” quedó como la metáfora central de su postura: la situación política y económica del país sigue sin los parámetros que él considera necesarios para un proceso electoral serio.
El vínculo con la industria petrolera
El expresidente dedicó parte de la entrevista a remarcar la presencia de las grandes petroleras estadounidenses –Exxon, Chevron y otras– que están volviendo a instalarse en territorio venezolano. “Estamos ganando mucho dinero, pero Venezuela también está ganando mucho dinero, y tenemos el control total de todo”, afirmó Trump, subrayando que la extracción de crudo está destinada a reabastecer las reservas estratégicas de Estados Unidos. Según él, la reactivación de esas compañías es una señal de que el país sudamericano está volviendo a ser un jugador clave en el mercado energético global.
Contexto de la captura de Maduro y la presencia de Delcy Rodríguez
El relato de Trump no se limitó a la cuestión electoral; también recordó la captura del presidente Nicolás Maduro, operativa que, según él, se realizó bajo la presión de Washington. En contraste con la ocupación de Irak bajo George W. Bush, donde “despidieron a todo el mundo”, Trump aseguró que mantuvo a Delcy Rodríguez al mando y que la colaboración entre ambos había sido fluida. “Yo hice lo contrario… No despedí a nadie y Delcy era quien estaba al mando. Trabajamos bien juntos”, sostuvo el expresidente.
Repercusiones para la política exterior estadounidense
El entrevistado vinculó la situación venezolana con otros frentes de su agenda internacional, como la guerra contra Irán y la necesidad de reforzar la producción militar. Indicó que el costo de reponer municiones usadas en Irán sería inferior a lo que Estados Unidos obtiene en un mes por el petróleo venezolano, una comparación que buscó reforzar la lógica de su política de presión y recompensa en la región.
Trump también mencionó haber consultado al chatbot Grok, desarrollado por la empresa de Elon Musk, antes de ordenar la captura de Maduro. Según una fuente citada por Time, la inteligencia artificial respondió que el dictador era “impopular” y que muchos venezolanos podrían celebrar su caída. Ese dato quedó como parte de la narrativa que el expresidente utiliza para legitimar sus decisiones de alto impacto.
En definitiva, la entrevista de Trump vuelve a poner en la palestra la estrategia de Washington en América Latina: presión militar, alianzas con gobiernos afines y la reactivación de la industria petrolera como motor económico. Mientras tanto, la población venezolana sigue esperando una salida democrática que, según el expresidente, todavía está “demasiado verde”.
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