Graves presiones y llamadas grabadas: la polémica alrededor de la denuncia de violación grupal en la fraternidad Chi Phi de Cornell
Grabaciones y presiones revelan la compleja gestión de la denuncia de violación grupal en la fraternidad Chi Phi.

Denuncia y primeros contactos
Una exalumna de Cornell, identificada como Jane Doe, presentó el 8 de noviembre de 2024 una denuncia ante la Policía de la universidad alegando haber sufrido una violación grupal el 19 de octubre, cuando una docena de hombres estarían involucrados en una fiesta en la casa de la fraternidad Chi Phi.
Antes de formalizar la denuncia, Doe empezó a grabar conversaciones con varios miembros de la hermandad para tener constancia de los intentos que, según ella, buscaban manipular testimonios y encubrir lo ocurrido.
Las llamadas que revelan intentos de control
Una de esas grabaciones, publicada por ABC News, muestra a Matthew Ingalls, quien había invitado a Doe a la casa, recibiendo una llamada en la que ella, visiblemente confundida, le dice: “Estoy tratando de reconstruir los hechos, ¿sabes? Estoy muy confundida”. La joven también le escribió por mensaje que su reputación estaba destrozada y que sabía quiénes eran “las ratas” de la sala.
Tras la denuncia, Doe volvió a contactar a Ingalls y a otros dos integrantes para solicitar sus versiones. En una de esas charlas, Ingalls explicó que la puerta estaba abierta y que la fiesta estaba llena, sin mencionar el grupo de Snapchat con casi sesenta miembros que había invitado a varios a entrar al cuarto.
Presiones sobre testigos y supuestas disculpas
Winston Lee, estudiante de segundo año, también recibió una llamada de la denunciante. Ella declaró haber estado “profundamente intoxicada” y haber consumido ketamina. Lee le manifestó su pesar y le contó que le habían aconsejado no escribirle porque estaba pasando por una situación difícil. En esa misma conversación, Doe reiteró que había recibido varios sedantes y que, rodeada de entre ocho y diez hombres, se trató de una violación grupal.
Otro integrante envió una disculpa por “cómo se dieron las cosas”, mientras que documentos obtenidos por CNN indican que él y otro joven estaban tan afectados por drogas y alcohol que no lograron detener la situación.
Respuesta institucional y judicial
La investigación interna de Cornell expulsó a dos estudiantes y suspendió a varios más; el capítulo de Chi Phi fue clausurado el mismo día de la denuncia. Sin embargo, la Fiscalía del condado de Tompkins decidió no presentar cargos tras revisar un resumen de seis páginas de la declaración, que omitía partes clave donde Doe afirmaba con “100 % de seguridad” haber sido abusada.
Una semana después, la policía solicitó a Verizon y T‑Mobile la preservación de datos de llamadas, mensajes y videos vinculados al caso, aunque aún se desconoce si esas solicitudes se materializaron.
Investigaciones externas y designaciones
Ante la falta de acción del fiscal local, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, nombró a la fiscal general Letitia James como fiscal especial para llevar adelante la investigación penal. Además, se encargó a la firma King & Spalding una auditoría independiente del manejo del caso por parte de Cornell.
La exfiscal general interina del Departamento de Justicia de EE. UU., Sally Yates, encabezará la investigación que abarcará los procedimientos internos de la universidad, el funcionamiento de su sistema disciplinario y la actuación de la policía del campus.
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