Recital

El arte en general es uno de los rubros más afectados por la llegada del virus y es también el que deberá repensar la forma de los espectáculos.

La vida no es la misma, eso ya lo sabemos desde hace varios meses.

De a poco, la nueva normalidad empieza a florecer como una especie exótica de la que poco sabemos.

Hecho el paralelismo, la aproximación a los espectáculos será una semilla que ciudaremos y sembraremos en los tiempos y cuidados necesarios.

Una cuestión importante que evidenció la pandemia es que las personas consumen de manera virtual.

Siendo los espacios físicos un límite para obtener los réditos económicos acostumbrados, el campo virtual es una opción nada desdeñable.

Al igual que ocurre en los bares o en cualquier negocio, los cupos sugeridos de personas varían entre el 40 y 60%.

Eso significa que para el caso de los espectáculos, llámese boliches, recitales, teatros, etc., el cupo se traduce en una merma de las ganancias.

Es por eso que habrá que repensar formas creativas de ofrecer los espectáculos a costos asequibles, dentro del cupo y que generen ganancias.

Estratos de contenido

Se puede pensar en estratos de contenido diferenciados por la forma de trasmisión y por el precio a cada uno de ellos.

Así, un recital puede, al mismo tiempo que se produce, tener un costo para el espectador presencial y otro para el virtual.

Para que la experiencia sea confortable en todos los estratos, las estrategias de espectáculo serán claves.

Significa entonces que hoy más que nunca experimentemos con esa franja que se crea entre la realidad y la virtualidad.

Y cuando hablamos de la realidad nos referimos básicamente a un hecho que compartimos en el tiempo tiempo.

En cuanto a la virtualidad, el tema es más profundo aún ya que requiere un despliegue orquestado que contemple las necesidades de los espectadores remotos.

De esa forma, crear el ambiente a la distancia es, sin lugar a dudas, uno de los retos pero también una oportunidad de conocernos humanos.

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