Buques mercantes se ‘visten’ de chinos para esquivar ataques iraníes en el estrecho de Ormuz
La nacionalidad de un barco se convirtió en una cuestión de supervivencia en el estrecho de Ormuz

La guerra en el estrecho de Ormuz
Desde que comenzó el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el estrecho de Ormuz se convirtió en una zona de guerra. La identidad de un buque puede ser su salvavidas o su sentencia de muerte.
Para evitar ataques de la Guardia Revolucionaria Islámica, decenas de capitanes mercantes optaron por una táctica insólita: manipular sus transmisiones de posicionamiento para anunciarse como chinos, turcos o musulmanes.
La bandera digital como salvoconducto
Unos treinta buques transmitieron mensajes como “tripulación china”, “propietario chino” o “tripulación china a bordo” en lugar de indicar su destino habitual, según datos de MarineTraffic. Esto se debe a que China es el principal comprador de petróleo iraní, con aproximadamente 1,8 millones de barriles diarios.
La lógica de la táctica se entiende frente a las amenazas iraníes. La Guardia Revolucionaria atacó con drones el petrolero Athe Nova, de bandera hondureña, identificado por Teherán como “aliado de Estados Unidos”.
Consecuencias del conflicto
La crisis evoca la guerra de los petroleros de los años ochenta, cuando el conflicto entre Irán e Irak provocó el minado del estrecho y Washington escoltó buques kuwaitíes como tercero en disputa. Hoy, Estados Unidos es parte beligerante directa, lo que dificulta que asuma simultáneamente el papel de escolta.
Un cierre prolongado del estrecho podría disparar el precio del crudo hasta los 300 dólares por barril, según el viceprimer ministro iraquí Fuad Hussein.
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