Córdoba se calienta: la isla de calor urbano crece y ya afecta a la mayoría de la población
La isla de calor urbano en Córdoba se intensificó significativamente, afectando a la mayoría de la población.

La isla de calor urbano: un problema creciente en Córdoba
Vivir en Córdoba es cada vez más caluroso. Un informe de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) revela que la llamada 'isla de calor urbano' se intensificó significativamente en la capital provincial, especialmente durante la noche, como consecuencia del crecimiento urbano desordenado y la pérdida de cobertura vegetal.
El estudio y sus resultados
El trabajo, publicado en la revista científica The Journal of Climate Change and Health, analizó la evolución térmica de la ciudad entre 2003 y 2022 mediante imágenes satelitales y mediciones en territorio. Los resultados son contundentes: el 44,8% de la superficie urbana registró un incremento sostenido del calor nocturno, mientras que un 12,8% sufrió aumentos tanto de día como de noche.
¿Qué es la isla de calor urbano?
La isla de calor urbano se genera cuando edificios, asfalto y cemento absorben y retienen la energía solar durante el día, liberándola lentamente al caer la noche. A esto se suma el calor emitido por el tránsito, los aires acondicionados y la actividad industrial, en un contexto donde cada vez hay menos árboles y espacios verdes capaces de amortiguar las temperaturas extremas.
Consecuencias para la salud y el medio ambiente
Las consecuencias no son solo térmicas. El aumento sostenido del calor modifica los ecosistemas urbanos, favorece la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades y genera mayor estrés hídrico en la vegetación. Para las personas, el impacto es directo: el descanso nocturno se ve afectado, ya que el cuerpo necesita que la temperatura ambiente descienda por debajo de los 25 grados para recuperarse adecuadamente.
Mitigación: más árboles y arbustos
La principal herramienta para mitigar la isla de calor, coinciden los especialistas, está a la vista y al alcance: más árboles y arbustos, preferentemente autóctonos. La vegetación leñosa no solo da sombra, sino que reduce de manera efectiva la temperatura del entorno y ayuda a recuperar el equilibrio térmico de la ciudad.
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