Ver a los creadores de Deadpool y Venom dibujando juntos un nuevo superhéroe delante de Stan Lee es toda una experiencia
En 1991, durante la grabación de The Comic Book Greats, una serie documental producida por Stan Lee, se produjo un momento inolvidable. En el episodio titulado Overkill, Stan desafió a Liefeld y McFarlane, los padres de Deadpool y Venom respectivamente, a crear un personaje original en menos de veinte minutos. Lo que sigue es la historia de cómo nació un superhéroe en tiempo real.
Imagina estar en una habitación con Stan Lee, el arquitecto del universo Marvel, y frente a él, dos de los artistas más influyentes de los años 90. Los rockstars del cómic de la época y fundadores de Image Comics. En un momento dado, ambos se ponen manos a la obra y se lanzan a crear un superhéroe en tiempo real. Sin guion. Sin filtros. Solo un par de rotuladores, un papel en blanco y pura energía creativa. Este momento no es una leyenda urbana. De hecho, está grabado.
McFarlane y Liefeld ponían sus ideas sobre la mesa en el sentido más literal. Las dibujaban. De modo que no solo estaban creando a un personaje hipermusculado, sino que en tiempo real se grabó desde el diseño del logo, al armamento y los rasgos de su trasfondo, así como características del personaje. Mientras tanto Stan, observaba, intervenía con comentarios y bromas. Siempre con su carisma legendario.
El resultado: las cámaras estaban filmando un torrente de creatividad sin filtros con Stan Lee como maestro de ceremonias. Y ojo, que al final The Man hasta añadió su firma al dibujo justo al lado de ambos artistas. ¡Genio y figura!
Un momento inolvidable
Ver a los creadores de Deadpool y Venom dibujar juntos delante de Stan Lee no fue solo un momento televisivo: fue una celebración del cómic como arte, como manera de expresar la creatividad. Fue el equivalente gráfico de una jam session entre Hendrix y Clapton, con Stan Lee como productor. Y si alguna vez dudaste de que es posible inventarse un superhéroe en veinte minutos… Overkill es la mejor prueba.
Un legado que perdura
Las ideas creadas en ese momento no se quedaron enlatadas en una cinta de vídeo y ni guardadas en un cajón. El personaje se convirtió en un villano recurrente en Spawn, el segundo personaje más popular de McFarlane, demostrando que incluso los momentos espontáneos pueden tener legado. Aunque, siendo justos, hubo que hacer cambios: Marvel ya tenía el nombre de Overkill en uso y se rebautizó al nuevo personaje como Overt-Kill. De modo que lo que comenzó como un juego televisivo terminó siendo parte del canon de Image Comics.
La creatividad sin filtros y la colaboración entre artistas es una receta para crear algo verdaderamente especial. Y en este caso, la historia de cómo nació Overkill es un recordatorio de que, incluso en el mundo del cómic, la creatividad y la innovación pueden llevar a lugares inesperados.
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