Microchip

Existe un micriochip diminuto que es capaz de funcionar y replicar las funciones de un cerebro humano durante el aprendizaje.

La computación neuromórfica es capaz de demostrar que la electrónica puede simular al cerebro humano.

Se trata de un microchip cuyo tamaño es 100 veces menor que un pelo de cabello de una persona.

Al igual que en distintas áreas de la vida doméstica, la inteligencia artificial avanza en crear software que imite al cuerpo.

En este caso tiene que ver nada más y nada menos con replicar las funciones del cerebro.

El avance no es casual sino el resultado de 10 años de arduo trabajo.

Una nueva frontera en la neuromórfica es el objetivo con la puesta en marcha del microchip.

Empezó como una idea casi irreal de construir herramientas cuyas funciones simulasen a la sinapsis de las neuronas.

Ahora es una realidad que la staurup Cortical Lab llevó a la realidad.

Ellos construyen literalmente cerebros en miniatura que utilizan neuronas biológicas en un microchip.

Uno de los retos que enfrenta la informática neuromórfica es el tema de la energía.

La meta es simular la actividad cerebral con el mismo voltaje neurológico que un cuerpo humano requiere.

Con el microchip creado se pudo vencer esa barrera operativa y existe evidencia suficiente que comprueba la reducción de consumo.

La computación inspirada no solamente en el cerebro humano sino en toda la potencialidad del cuerpo se desarrolla a pasos agigantados.

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