EE.UU. activa nuevas prohibiciones a importaciones canadienses de alcohol, lácteos y motos de alta cilindrada
La nueva medida estadounidense cierra el paso a cerveza, vino, suero de leche y motos de gran cilindrada provenientes de Canadá.

EE.UU. activa nuevas prohibiciones a importaciones canadienses de alcohol, lácteos y motos de alta cilindrada
Desde el martes la medida anunciada por la Casa Blanca está vigente y bloquea la entrada a territorio estadounidense de cerveza, vino, brandy, suero de leche y motocicletas que superen los 800 cm³. La decisión forma parte de la última jugada del enfrentamiento comercial que lleva meses entre Washington y Ottawa.
Qué incluye la prohibición
El veto cubre bebidas alcohólicas como cerveza, vino y brandy, además del lactosuero, un subproducto lácteo que se usa para elaborar proteína en polvo. En el rubro de los dos ruedas, la restricción se aplica a motocicletas de gran cilindrada, segmento en el que la firma estadounidense Harley‑Davidson mantiene el dominio.
El desencadenante de la medida
La Casa Blanca dio a conocer la medida el 8 de septiembre, justo después de que Canadá impusiera aranceles a productos estadounidenses en represalia por las sobretasas que Washington había impuesto a varios sectores canadienses. El presidente Donald Trump argumentó que Canadá había tratado a EE.UU. con “una injusticia” y lo calificó como “el peor país del mundo” en la gestión de sus intereses.
Repercusiones para la industria canadiense
Según datos del banco Scotiabank, la prohibición afecta a casi 1 000 millones de dólares canadienses en exportaciones de licores, lo que equivale a 710 millones de dólares estadounidenses, y a productos lácteos de alto valor agregado. Richard Alexander, presidente de Beer Canada, advirtió que la medida es “grave” para los productores que habían invertido años en conquistar el mercado norteamericano. En 2025, el 93 % de los licores canadienses se destinaba a EE.UU., según Spirits Canada, por lo que el impacto podría ser significativo.
Respuesta de Washington
Jamieson Greer, representante comercial de EE.UU., sostuvo que Trump se siente “cómodo” con la relación actual con Canadá y que, aunque se mantienen conversaciones, “no hay ninguna prisa”. El Ejecutivo también levantó el 8 de septiembre las sobretasas punitivas a una serie de productos canadienses, mientras que mantiene aranceles del 50 % a lácteos, alcohol, acero y aluminio, y del 25 % a automóviles fabricados en el norte.
Contexto y posibles desdoblamientos
El conflicto no es nuevo: desde hace meses ambos países se lanzan medidas recíprocas que ponen en jaque a sectores productivos de ambos lados de la frontera. Canadá ha respondido con aranceles que van del 15 % al 50 % sobre más de 700 productos estadounidenses y un gravamen del 25 % a ciertos aceros y aluminios. Para los argentinos, la movida abre una ventana de oportunidad: con la reducción de la oferta canadiense en EE.UU., los exportadores locales de bebidas y lácteos podrían encontrar mayor espacio en el mercado norteamericano, siempre que logren superar las barreras arancelarias propias.
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