El océano tiene ley: El Tratado de Alta Mar entra en vigor para proteger la biodiversidad marina
El Tratado de Alta Mar es un paso histórico hacia la protección de la biodiversidad marina y la gestión sostenible de los océanos.

Un nuevo capítulo para la protección de los océanos
Después de más de dos décadas de negociaciones, el Tratado de Alta Mar, también conocido como el Acuerdo sobre la Biodiversidad más allá de la Jurisdicción Nacional, entra en vigor. Este histórico acuerdo establece un marco legal vinculante para proteger y gestionar de forma sostenible la biodiversidad en las aguas internacionales, que cubren casi el 50% de la superficie del planeta.
El alcance del tratado
El tratado abarca los dos tercios del océano situados fuera de las jurisdicciones nacionales, zonas hasta ahora sin regulación internacional eficiente. Al entrar en vigor, el tratado otorga a la comunidad internacional nuevas herramientas para salvaguardar la vida marina, frenar amenazas como la sobrepesca y la minería de fondos marinos, y avanzar hacia la meta global de proteger al menos un 30% de los océanos para 2030.
La ciencia como base para la protección
La ciencia cumplió un rol esencial en la redacción y la futura aplicación del tratado. La “Guía de Áreas Marinas Protegidas (AMP)”, desarrollada por expertos de 13 países y respaldada por más de tres docenas de científicos, establece criterios científicos y prácticos para la evaluación, planificación y monitoreo de áreas marinas protegidas.
Desafíos y oportunidades
La aplicación del tratado implica desafíos logísticos y financieros de gran alcance. Sin embargo, la colaboración entre la ciencia y los responsables políticos es clave para su éxito. La primera Conferencia de las Partes (COP1), prevista para finales de 2026, será un paso decisivo para definir los procedimientos para aprobar y gestionar propuestas de áreas marinas protegidas en alta mar.
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