armados

A menos de 48 horas para la asunción de Joe Biden, manifestantes armados se congregan en los capitolios de distintas ciudades norteamericanas.

Los incidentes ocurridos hace poco en el Capitolio instalaron un precedente que amenaza con repetirse.

En la víspera de la asunción del nuevo presidente electo de los Estados Unidos, los simpatizantes de Trump salen a las calles.

Esta vez lo hacen armados y con el objetivo de apostarse en los distintos capitolios de las ciudades.

Tal como una guardia personal, los manifestantes permanecen apostados en las calles para reclamar por un presunto delito electoral.

Fortalecidos y amenazantes, los encapuchados aparecen en ciudades como Michigan, Oregon, Texas y Ohio.

De acuerdo a las pancartas que muestran los manifestantes, la legalidad de la elección aún está en discusión.

Además, los simpatizantes de Trump exigen pruebas que demuestren los votos positivos a Biden.

La situación se muestra compleja, más aún si pensamos que cada uno de los fanáticos aparece armado en la vía pública.

Esta es una de las pruebas que la democracia norteamericana tiene que pasar y en la que los ojos del mundo seguirá de cerca.

Por un lado tenemos a una turba cegada por las palabras de su líder y por otro al país de la libertad.

En el medio se encuentra la policía, la ciudadanía en general y la asunción esperada del nuevo mandatario.

Los videos difundidos por grupos de extrema derecha, seguidores de Trump, no son para nada alentadores.

El futuro de Estados Unidos es incierto y la continuidad de Biden en el poder depende de la reconciliación entre polos opuestos.

La brecha existente entre dos formas distintas de pensamiento, tantas veces negada, crece con fuerza por estos días.