Irán bajo la sangre: la represión mortal que sacudió al régimen
La represión en Irán ha sacudido al régimen, dejando un saldo de miles de muertos y heridos

La Brutal Represión
Desde el 28 de diciembre, las calles de Irán han sido testigo de una de las protestas más sangrientas contra el régimen teocrático. La respuesta del gobierno ha sido letal, con miles de muertos y heridos. Las organizaciones de derechos humanos denuncian el uso sistemático de fuerza letal contra la población civil.
Parisa, una joven de 29 años, relata que al menos 13 personas de su entorno fueron asesinadas desde el inicio de las manifestaciones. «En protestas anteriores no conocía personalmente a nadie que hubiera muerto», explicó. Una mujer de 26 años conocida suya murió tras ser alcanzada por «una lluvia de balas en plena calle» cuando la represión se intensificó los días 8 y 9 de enero.
Testimonios de Terror
Mehdi, de 24 años, también de Teherán, coincidió en que nunca había visto una respuesta similar por parte del régimen teocrático. «Jamás presencié un despliegue así ni tantas muertes causadas por las fuerzas de seguridad», señaló. Aseguró haber visto cómo manifestantes eran abatidos a corta distancia. «Un joven cayó frente a mí tras recibir dos disparos. A otro lo atacaron desde una motocicleta y le dispararon al rostro», relató.
La agencia estadounidense Human Rights Activists News Agency (Hrana) informó haber confirmado al menos 6.159 muertes desde el inicio de las protestas, entre ellas 5.804 manifestantes y 92 menores. Además, investiga miles de fallecimientos adicionales.
El Costo Humano
Sahar, de 27 años, relató que siete personas de su entorno murieron durante la represión. Recordó que, al refugiarse en una vivienda tras el lanzamiento de gases lacrimógenos, uno de sus amigos fue alcanzado por un disparo en el cuello cuando se asomó por una ventana. Otro falleció desangrado luego de evitar acudir a un hospital por temor a ser detenido.
El uso extendido de armas de perdigones también dejó cientos de heridos con lesiones graves en ojos y rostro. Parham, de 27 años, afirmó que su amigo Sina recibió impactos en la frente y el ojo. En hospitales oftalmológicos, dijo, los heridos llegaban de manera constante.
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