Kast mantiene el rumbo del cable Chile‑China Express pese a la presión de EE. UU.
El ministro De Grange asegura que el proyecto sigue en marcha y que Chile equilibrará sus relaciones con China y Estados Unidos.

Kast mantiene el rumbo del cable Chile‑China Express pese a la presión de EE. UU.
El ministro de Obras Públicas reafirma la continuidad del proyecto
El ministro de Obras Públicas y Telecomunicaciones, Louis de Grange, declaró este lunes que el cable submarino Chile‑China Express sigue su “curso natural” y que el nuevo gobierno de José Antonio Kast no lo ha descartado. La intervención se dio en el programa “Tolerancia Cero” de CNN Chile, donde el titular sostuvo que el proyecto está en su fase administrativa y que Chile sigue recopilando la información necesaria para otorgar la concesión.
Washington mantiene la alerta, pero el ejecutivo chileno no se inmuta
El mismo día del cambio de mando, el embajador estadounidense en Santiago, Brandon Judd, aseguró que el cable “ya se acabó” y que su futuro estaba en duda. Sin embargo, De Grange replicó que “China y Estados Unidos son dos socios estratégicos para Chile, tremendamente importantes, y vamos a impulsar las mejores relaciones con ambos”. El ministro subrayó que no hay motivos para temer represalias, como la revocación de visas que afectó a funcionarios del gobierno de Gabriel Boric.
Aspectos técnicos y estratégicos del cable
El Chile‑China Express, según sus promotores, alcanzaría velocidades de hasta 16 terabits por segundo, lo que representaría un salto cualitativo para la conectividad del país. Con esa capacidad, Chile podría posicionarse como un hub digital en la red global, reduciendo costos y mejorando la fiabilidad del tráfico de datos. No obstante, la infraestructura estaría sujeta a la Ley de Ciberseguridad china, que obliga a cooperar con los servicios de inteligencia de Pekín y a almacenar datos localmente.
Riesgos para la región latinoamericana
El cable no solo impactaría a Chile; su ruta atraviesa el Pacífico y podría servir de paso para el tráfico de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Perú y Ecuador. Por eso, expertos advierten que el control chino sobre un nodo estratégico podría comprometer la seguridad de datos de millones de usuarios latinoamericanos, generando preocupación en Washington y en la comunidad de seguridad cibernética.
El debate político y la postura de Kast
Kast, quien asumió la presidencia en marzo, no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la continuidad del cable, pero su equipo de gobierno parece inclinarse por mantener la balanza entre los dos gigantes. De Grange recordó que Chile está en proceso de evaluar dudas habituales en cualquier concesión y que la soberanía del país sigue siendo la prioridad. “Mantenemos nuestra soberanía y las relaciones con EE. UU. y China son muy buenas”, concluyó.
¿Qué sigue para el Chile‑China Express?
El proyecto sigue en la etapa de recopilación de información y de estudio de impacto. Mientras tanto, la comunidad empresarial y los analistas siguen atentos a cualquier movimiento de Washington que pueda traducirse en sanciones o restricciones. La expectativa es que, de aprobarse, el cable llegue a operar en los próximos años, consolidando a Chile como punto clave en la infraestructura digital del hemisferio sur.
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