La inestabilidad política en Perú: ¿por qué es tan fácil destituir a un presidente?
La inestabilidad política en Perú se debe a la combinación de una Constitución ambigua, un sistema de partidos débil y un procedimiento expedito para destituir a un presidente.

El caso de José Jerí: un ejemplo de la inestabilidad política en Perú
La censura de José Jerí como presidente del Congreso volvió a sacudir el tablero político peruano. En apenas unos días, quien encabezaba el Legislativo quedó apartado de su cargo. Aunque Jerí no fue destituido como presidente de la República, su salida se dio por censura como presidente del Congreso.
El funcionamiento de las reglas institucionales en Perú
Para comprender por qué el país ha normalizado la dinámica de remover autoridades, es necesario mirar más allá de los nombres propios y analizar el funcionamiento de sus reglas institucionales. La Constitución de 1993 establece que el presidente puede ser declarado vacante por varias causales, incluyendo la «incapacidad moral permanente».
El procedimiento es político y parlamentario: basta que el 20% de congresistas presente una moción de vacancia, se requiere el voto del 40% del pleno para admitirla a debate y la destitución se concreta con el respaldo de dos tercios del número legal de congresistas. En la práctica, este umbral no es tan alto como parece, especialmente en un Congreso fragmentado y con bloques opositores dispuestos a articularse.
La debilidad del sistema de partidos en Perú
La debilidad del sistema de partidos es otro factor determinante en la inestabilidad política en Perú. Varios presidentes han llegado al poder sin mayoría propia en el Congreso, lo que implica depender de negociaciones constantes para aprobar leyes, sostener gabinetes y evitar interpelaciones o censuras.
Un presidente sin mayoría vive bajo amenaza permanente: si su relación con el Parlamento se deteriora, la oposición puede impulsar una moción de vacancia. La aritmética legislativa se vuelve decisiva en este contexto.
La interpretación de la «incapacidad moral permanente»
La interpretación de la «incapacidad moral permanente» es un elemento polémico en la política peruana. A diferencia de causales objetivas como muerte o incapacidad física, esta figura no está definida con precisión en la Constitución.
No exige una sentencia judicial firme ni un estándar probatorio técnico: es el Congreso el que interpreta cuándo existe incapacidad moral. En la práctica, ello ha generado enfrentamientos recurrentes entre el Ejecutivo y el Legislativo.
La ambigüedad del concepto es el núcleo del conflicto. Al no estar delimitado jurídicamente, el criterio termina siendo político, y quien tiene la facultad de interpretar es el propio Congreso.
La normalización de la destitución en Perú
La repetición de vacancias e intentos de vacancia ha generado un efecto de normalización en Perú. La destitución dejó de percibirse como un evento excepcional y pasó a convertirse en una herramienta disponible dentro del juego político.
En otras democracias de la región, como Chile o Uruguay, los mecanismos de acusación constitucional existen, pero su activación es poco frecuente y suele estar respaldada por procesos más definidos. En Perú, la combinación de ambigüedad constitucional, fragmentación partidaria y procedimiento expedito reduce los costos políticos de activar la vacancia.
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