La menopausia temprana: un escudo invisible que dispara el riesgo de infarto e ictus
La menopausia temprana es un escudo invisible que dispara el riesgo de infarto e ictus. Descubre los detalles de este estudio que revela la importancia de la menopausia temprana en la salud cardiovascular.

La menopausia temprana: un escudo invisible que dispara el riesgo de infarto e ictus
Cuando pensamos en la menopausia, la conversación social y médica suele limitarse a los síntomas evidentes y a corto plazo, como son los sofocos, los cambios de humor, el insomnio o el cierre del periodo fértil. Sin embargo, esta fase en la vida de cualquier mujer tiene implicaciones que van mucho más allá en materia de salud al suponer un gran cambio metabólico y sobre todo vascular.
Aunque se considera que la menopausia es un proceso natural que ocurre en la vida de las mujeres, recientemente se ha detectado que cuando esta etapa se adelanta, el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un ictus se dispara de forma drástica. De hecho, se ha confirmado que la pérdida temprana de la función ovárica es un factor de riesgo independiente por sí mismo para que se puedan presentar estos graves problemas.
El estudio PURE, realizado con una cohorte de 111.619 mujeres procedentes de 26 países diferentes, ha concluido que cuando la menopausia se adelanta, el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un ictus se dispara de forma drástica. De hecho, se ha detectado que cuando la menopausia llega antes de los 40 años, se denomina ‘menopausia prematura’ y conlleva entre un 27% y un 30% más de riesgo de sufrir eventos cardiovasculares mayores como infartos.
En el caso de hablar de una menopausia entre los 40 y los 45 años, recibe el apellido de ‘temprana’ y registra un 14% más de riesgo de presentar complicaciones cardiacas. Lo que es aún más preocupante es que este incremento del riesgo cardiovascular persiste prácticamente inalterado incluso después de que los investigadores ajustaran estadísticamente los modelos para aislar algunas variables clásicas como la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo o el sedentarismo.
La explicación médica detrás de este fenómeno radica en la pérdida abrupta de lo que los cardiólogos denominan el ‘escudo de estrógenos’. Durante la edad fértil, las hormonas estrogénicas ejercen un papel protector fundamental en el sistema circulatorio a través de varios mecanismos, como por ejemplo mantener a raya los niveles de colesterol y triglicéridos. Sin embargo, cuando los niveles de estrógenos caen prematuramente, el proceso de formación de depósitos lipídicos en las arterias progresa a una velocidad mucho mayor.
Uno de los puntos más innovadores y alarmantes del estudio PURE es cómo el contexto geográfico altera radicalmente el impacto de la menopausia adelantada. De hecho, se ha detectado que el impacto sobre la salud cardiovascular es casi el doble en países de bajos recursos en comparación con las naciones ricas. Por ejemplo, en países como Pakistán, Tanzania, Bangladés, India o Zimbabue, un abrumador 43% de las mujeres posmenopáusicas habían experimentado una menopausia precoz o temprana. Pero en naciones ricas como Canadá o Suecia la cifra se reduce hasta el 23%.
En resumen, la menopausia temprana es un escudo invisible que dispara el riesgo de infarto e ictus. Es importante que las mujeres se informen sobre este tema y que los médicos y enfermeras se tomen en serio la importancia de la menopausia temprana en la salud cardiovascular. Es hora de que se adopten medidas para mejorar la salud y el bienestar de las mujeres en todas las etapas de la vida.
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