La Respiración no es un Botón de Pánico: Cómo Entrenar para Calmar la Ira
La respiración no es una solución inmediata para la ira, sino una herramienta que requiere entrenamiento y práctica regular.

La Respiración no es un Botón de Pánico
En momentos de estrés o ira, la respiración profunda puede parecer la solución ideal, pero la realidad es que no siempre funciona como esperamos. Según expertos y estudios científicos, la respiración como técnica de auxilio inmediato en un “subidón” de ira es, a menudo, una batalla perdida si no se ha hecho un trabajo previo.
El Problema del ‘Subidón’
Sonia Díaz Rois, coach especializada en gestión de la ira, explica que intentar respirar para calmarse en pleno pico emocional no funciona porque el cuerpo, en estado de alerta máxima, no reconoce la respiración pausada como una señal de seguridad. El sistema nervioso simpático toma el mando, el cortisol se dispara y el cerebro prioriza la supervivencia sobre la reflexión.
Un Cambio Brusco
Si en este momento de apogeo extremo del organismo queremos frenarlo de golpe con una respiración lenta sin haberlo entrenado antes, el cerebro puede interpretar ese cambio brusco incluso como una amenaza adicional o una obstrucción. De esta manera, lo único que se genera es una sensación de falta de aire que aumentará el agobio que se está teniendo.
La Solución
La conclusión de los investigadores y de expertos como Díaz Rois es que la respiración no es un botón del pánico que se puede pulsar por primera vez en un incendio, sino que es algo que se debe ir entrenando para tenerlo a plena forma en cuando haga falta. La técnica del suspiro cíclico, que implica una inhalación profunda seguida de una inhalación corta y una exhalación muy prolongada, ha demostrado ser efectiva para mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés.
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