La verdad sobre beber agua mientras se come: ¿No es tan malo como crees?
Descubre la verdad sobre beber agua mientras se come y los beneficios y excepciones de esta práctica.

La verdad sobre beber agua mientras se come: ¿No es tan malo como crees?
En la era de las redes sociales y los consejos nutricionales que corren como la pólvora, uno de los últimos mitos que circulan es que beber agua mientras se come puede empeorar la digestión. Pero ¿es verdad?
El estómago es una ‘máquina’ casi perfecta a la hora de procesar los alimentos
Para entender por qué esto no es así, primero hay que saber cómo funciona la digestión. A priori, quienes defienden que el agua empeora la digestión argumentan que el líquido ‘lava’ los jugos gástricos y provoca una disminución de la acidez estomacal que impide que las enzimas como la pepsina (que degrada las proteínas) hagan su trabajo, porque necesitan una acidez reducida.
Pero la realidad es muy diferente, ya que su estómago es realmente ‘inteligente’ y tiene un complejo sistema de regulación que le permite estar secretando ácido clorhídrico de una manera dinámica. De esta manera, si entra comida o el pH se va volviendo más alcalino, el sistema digestivo lo detecta y lo va compensando automáticamente, secretando más ácido a través de una vía hormonal bastante compleja que involucra a varias células que hay en las paredas de nuestro estómago.
El impacto real
De esta manera, beber un poco de agua, como un vaso, mientras se come apenas eleva el pH gástrico (lo hace más básico) durante unos 3 minutos, como ha apuntado la ciencia. Pasado este tiempo, el estómago reanuda su acidez normal y no afecta a la digestión global.
Algo a tener en cuenta en este caso es que tanto los líquidos como los sólidos no compiten de la misma forma en el estómago, puesto que el agua pasa rápidamente a través de él, mientras que los alimentos sólidos pueden quedar horas ‘amasándose’ en los jugos gástricos para descomponerse en todos sus elementos más básicos. De esta manera, la prestigiosa clínica Mayo apunta que el agua durante o después de las comidas no causa problemas de digestión ni diluye de forma problemática los fluidos digestivos, sino que los facilita.
Tiene beneficios
Lejos de ser el enemigo de una buena digestión, el agua juega un papel fundamental en que esta se lleve a cabo de manera eficiente. Uno de estos efectos es precisamente el papel que tiene el agua a la hora de actuar junto a los ácidos y las enzimas para ablandar la comida y facilitar la creación del quimo, que es la masa en la que se convierte la comida en el estómago.
Además, ayuda a disolver ciertas partes de los alimentos para que el nutriente sea más accesible a su llegada al intestino y es vital para hidratar la fibra soluble e insoluble que ingerimos. De esta manera, evitar el agua en las comidas puede llevar a una deshidratación temporal del bolo alimenticio, empeorando el tránsito intestinal.
Hay excepciones
Como siempre, la regla no es universal, sino que hay personas a las que es posible que se les recomiende no beber agua mientras comen. Una de estas excepciones está en las personas que tienen reflujo esofagogástrico o ERGE, donde sí que se puede recomendar por parte del especialista un menor consumo de agua en las comidas para evitar el aumento de la presión en el estómago que pueda desencadenar este reflujo.
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