La voz silenciosa de la oposición rusa: Yekaterina Duntsova desafía al Kremlin
La voz silenciosa de la oposición rusa: Yekaterina Duntsova desafía al Kremlin con su partido Rassvet

La respuesta de la oposición
En un país donde la libertad de expresión es un lujo que pocos pueden permitirse, Yekaterina Duntsova se ha convertido en la voz silenciosa de la oposición rusa. A pesar de los riesgos, esta valiente mujer ha decidido permanecer en Rusia y liderar la lucha contra el Kremlin. Con 43 años, Duntsova es la líder del partido Rassvet, un partido liberal y pacifista que busca dar voz a aquellos que han sido acallados por el régimen de Vladímir Putin.
En una entrevista reciente, Duntsova expresó su miedo constante, pero también su determinación de seguir adelante. «Siempre tengo miedo y debo tenerlo, ya que sólo los locos no lo tienen», comentó. A pesar de las amenazas y la represión, Duntsova sigue firme en su convicción de que la lucha por la democracia y la libertad es fundamental para el futuro de Rusia.
La lucha por la registrazione del partido
El partido Rassvet ha sido negado su registro por el Ministerio de Justicia, lo que significa que no podrá participar en las elecciones legislativas de septiembre. Sin embargo, Duntsova no se rinde. «En Rusia, todo está prohibido», aseguró, pero también advirtió a las autoridades que si la gente se siente lo suficientemente frustrada, puede llegar a un punto en el que «les dará absolutamente igual si tienen permiso o no».
La opositora cree que el presidente Putin vive en una «burbuja informativa», rodeado de personas que no se atreven a decirle la verdad. Mientras tanto, Duntsova ha sido criticada por algunos opositores en el exilio por su decisión de permanecer en Rusia y tratar de hacer política al margen del sistema. Sin embargo, ella responde que los políticos que se fueron se han convertido en «blogueros», y que ella quiere hacer algo más concreto para cambiar la situación en Rusia.
La protesta doméstica
Como manifestarse está prohibido en Rusia desde 2020, Duntsova ha propuesto una «protesta doméstica». La idea es hacer ruido con cacerolas, música o a viva voz, sin salir de casa. «Ya que nos quedamos, hay que darle un poco de interés a nuestras vidas», señaló. Aunque puede parecer una forma inusual de protestar, Duntsova cree que es una manera de mantener viva la resistencia y de inspirar a otros a unirse a la lucha.
La activista se niega a convocar actos públicos, ya que sabe que tanto los organizadores como los participantes acabarán en la cárcel. En su lugar, intenta poner en evidencia a las autoridades. «¿Se puede abrir la ventana y gritar: ‘Quiero internet’? ¿Es legal? Es gracioso y, al mismo tiempo, triste», comenta. La falta de sentido del humor del Estado ruso es algo que Duntsova ha experimentado en primera persona.
La búsqueda de respuestas
Duntsova se dirigió oficialmente a las principales instituciones del país, incluido el Kremlin, con la pregunta de si una protesta casera podía ser autorizada. La respuesta fue silencio. Nadie supo responder a su pregunta, lo que demuestra la arbitrariedad legal que impera en Rusia. El Centro de Lucha contra el Extremismo le respondió que «toma nota» de su solicitud, pero no ofreció ninguna respuesta concreta.
La opositora cree que las autoridades se aprovechan del miedo que tiene la gente a pensar. «La falta de perspectivas, ese es un gran problema», señala. La mayoría de los rusos no sueñan con un futuro mejor, y Duntsova quiere cambiar eso. Conoce muy bien la vida lejos de Moscú, donde la guerra no existe más que en la televisión. «Lamentablemente, nosotros tenemos esa mentalidad. Mientras algo no te afecta directamente, no empiezas a pensar en ello», señala.
La lucha por la paz y la conexión a internet
La paz y la conexión a internet son las prioridades de Duntsova. «Es una clara mentira que la desconexión de internet pueda limitar de alguna manera el vuelo de los drones», señala. La opositora confía en que su partido sea registrado de cara a las elecciones de septiembre, pero si eso no ocurre, se muestra tajante: «No podemos respaldar a un partido que apoye la SVO».
«Para mí lo importante es que mi conciencia esté limpia», asegura. «Ningún boicot nos ayudará a sentirnos ciudadanos de nuestro país. Y nadie puede prohibirme votar, sea yo agente extranjero o lo que sea». Duntsova subraya que el partido del Kremlin, Rusia Unida, siempre encontrará la forma de «rellenar las urnas», pero ella quiere romper la ecuación: una persona, un partido, una nación.
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